Santo Domingo, República Dominicana.- En los últimos años, Haití ha experimentado un notable crecimiento de la presencia de la religión musulmana, donde la instalación de mezquitas ha servido como refugio para comunidades afectadas por la pobreza y la carencia de servicios básicos esenciales.
Este auge del islam en el país vecino cobró un impulso significativo tras el devastador terremoto, momento en el que diversas organizaciones musulmanas comenzaron a brindar una asistencia humanitaria directa, supliendo un vacío que la comunidad internacional y el propio Estado haitiano no lograban cubrir eficazmente.
Según los expertos en geopolítica Iván Gatón y Luis González, este crecimiento se sustenta en una sólida labor de asistencia social. Señalan que se utiliza el 2.5% de los aportes religiosos para financiar obras de calidad y ayuda comunitaria, incluyendo la construcción de infraestructuras como canchas deportivas, lo que demuestra un impacto tangible en la vida de los haitianos.
El abogado, diplomático y experto en temas internacionales Iván Gatón subraya que las mezquitas han llenado un vacío asistencial crucial, proporcionando alimento y ofreciendo ayuda económica a individuos que pierden sus empleos, facilitando así que puedan mantener a sus hijos en el colegio.
Sin embargo, Gatón advierte que este fenómeno plantea serios interrogantes debido a la diversidad de corrientes islámicas y la ausencia de una regulación institucional efectiva en el país vecino. Durante su participación en el acostumbrado Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, los analistas precisaron que en Haití confluyen diferentes vertientes del islam, impulsadas por influencias de naciones como Turquía o Kuwait. Esto genera incertidumbre sobre el tipo exacto de doctrina que predica cada clérigo en las reuniones de los viernes, dificultando la supervisión precisa de las enseñanzas en los pueblos haitianos.
“Permitimos que lleguen mezquitas, pero ellos no van a permitir que nos instalemos en sus países”, afirmó Iván Gatón, al tiempo que destacó que la base del hemisferio occidental radica en el cristianismo, un pilar que, a su juicio, ha propiciado éxito y crecimiento, permitiendo a hombres y mujeres vivir en libertad y plenitud. Esto contrasta, según explicó, con muchos países islámicos donde las mujeres a menudo requieren la aprobación de sus esposos incluso para actividades cotidianas.
Ambos analistas coincidieron en que la inoperancia y la ausencia de los servicios del Estado haitiano, sumadas a la falta de organismos de inteligencia capaces de dar seguimiento, han permitido que esta religión se asiente en comunidades remotas. Muchas de estas zonas viven completamente aisladas, tanto entre sí como de la capital.
Para la República Dominicana, la falta de control fronterizo y de inteligencia estatal en Haití enciende diversas alertas. Los analistas enfatizan la importancia de no caer en la “ingenuidad” frente a la proliferación de mezquitas sin una supervisión adecuada. Aunque la tasa de radicalización pueda ser baja en porcentaje, su impacto en términos absolutos representa un riesgo de seguridad significativo para la región.
Como señal de alerta regional, se recuerda que un país del Caribe llegó a registrar la mayor cantidad de reclutas per cápita para el grupo extremista Daesh. A esto se suma la preocupación por un potencial choque cultural, donde el avance de ciertos valores islámicos podría entrar en conflicto con la base cristiana y occidental de la región, afectando derechos civiles como la libertad de las mujeres y la custodia de los hijos.
Por otro lado, el politólogo internacionalista, catedrático y conferencista Luis González, sugirió una postura de prudencia para evitar estigmatizar a esta comunidad religiosa.
Según González, el islam es, en su esencia, una religión de paz. Argumenta que el radicalismo es una expresión minoritaria que suele ser magnificada por estrategias de manipulación mediática –conocido como el efecto Walter Lippmann– impulsadas por intereses geopolíticos y el control de recursos naturales en Medio Oriente. No obstante, recalcó que su creciente propagación no debe ser ignorada debido a las diferencias ideológicas entre ambos hemisferios.




