Santo Domingo.- Las intensas precipitaciones registradas la madrugada del miércoles causaron significativas inundaciones en diversas demarcaciones del Gran Santo Domingo, interrumpiendo el tránsito y dejando a cientos de ciudadanos incomunicados y numerosos vehículos completamente sumergidos. Datos recientes revelan que solo el 25% del parque vehicular dominicano cuenta con coberturas de seguro específicas para este tipo de siniestros.
Los automóviles afectados por inundaciones suelen sufrir daños considerables, cuya gravedad varía según el modelo del vehículo y el nivel de exposición al agua.
Según Ignacio, un experimentado mecánico con más de una década en el sector, los componentes más vulnerables y los primeros en afectarse son el motor y el sistema eléctrico de los vehículos.
«Cuando un vehículo se inunda y aspira agua, el motor se llena de líquido, impidiendo su arranque. Esto puede provocar la deformación de válvulas, el bloqueo del motor y daños irreparables a la unidad de control electrónico (ECU) si esta se moja», explicó Ignacio desde su taller en la avenida Charles de Gaulle.
El experto advirtió que los vehículos completamente sumergidos en agua pueden convertirse en una «enfermedad incurable», refiriéndose a los problemas recurrentes y persistentes que suelen presentar.
Aunque el motor es un componente que se puede sustituir, Ignacio señaló que las fallas eléctricas suelen persistir con el tiempo, generando averías incluso después de exhaustivas reparaciones.
Asimismo, el costo de reparación para un vehículo inundado puede exceder los 100 mil pesos dominicanos, variando significativamente según la marca y modelo del automóvil.
Frente a un vehículo con el capó levantado, el mecánico alertó sobre tácticas empleadas por algunos vendedores para ocultar los daños por inundación, como «manipular la computadora o eliminar códigos de error permanentes», buscando engañar al comprador.
A pesar de estos intentos de «maquillaje», Ignacio enfatizó que un análisis técnico exhaustivo permite identificar las huellas de un siniestro por inundación.
«Al revisar un vehículo, quitando la alfombra y observando los tornillos o el motor, es posible determinar si ha sufrido una inundación, ya que estos eventos dejan marcas distintivas», explicó el especialista en reparación automotriz.
Entre los afectados por las recientes lluvias se encuentra el arquitecto Rafael Ramírez Familia, cuyo vehículo, un BMW-M5, comenzó a llenarse de agua mientras se encontraba en el Ensanche Quisqueya.
Ramírez Familia denunció deficiencias en el servicio de asistencia vial, al no presentarse la grúa solicitada, lo que lo obligó a incurrir en gastos para un servicio privado.
El arquitecto informó a la reportera de El Día que su automóvil está siendo evaluado por posibles daños en la transmisión, con un costo de reparación estimado en cinco mil dólares estadounidenses.
Las inundaciones vehiculares representan un serio golpe económico para los propietarios, dado el elevado costo de reemplazo de piezas, que en muchos casos resulta impagable.
Este panorama plantea la urgencia de revisar las coberturas de las aseguradoras para este tipo de siniestros. Cabe recordar que el año pasado, tras un evento similar, el gobierno subsidió a más de 600 propietarios de vehículos sin seguro con un bono que no excedía los 100 mil pesos.
La realidad es preocupante: solo el 25% del parque vehicular dominicano posee coberturas de seguro que amparan daños por inundaciones.
La Superintendencia de Seguros (SIS) aclaró que muchos planes básicos no incluyen la cobertura de riesgos por inundaciones, o la ofrecen únicamente bajo cláusulas específicas y adicionales.
«La clave no reside solo en adquirir un seguro, sino en comprender con precisión qué coberturas ofrece, qué exclusiones aplica y bajo qué condiciones responde la póliza», afirmó la SIS.
La institución recomendó a los propietarios de vehículos revisar detalladamente las condiciones de sus pólizas, especialmente aquellos que residen en zonas de alta exposición a inundaciones, dado que las aseguradoras pueden requerir coberturas adicionales o condiciones especiales de suscripción para estos riesgos.


