WASHINGTON.- Un inusual episodio ha generado controversia en el Pentágono tras la intervención del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien pronunció un sermón religioso con citas de origen dudoso: ¿Biblia o cine?
Durante su alocución, Hegseth recitó un extenso pasaje que atribuyó a las Escrituras, específicamente a una supuesta oración denominada “CSAR 25:17”. No obstante, una parte significativa de su discurso coincidió casi textualmente con el reconocido monólogo de Samuel L. Jackson en la película de Quentin Tarantino.
El funcionario había declarado que su mensaje estaba inspirado en el versículo bíblico de Ezequiel 25:17. Sin embargo, expertos y usuarios en redes sociales como X identificaron rápidamente que solo una fracción del texto recitado provenía realmente de la Biblia.
El resto de la intervención —que incluía frases como “el guardián de su hermano” y “los niños extraviados”— replicaba la adaptación cinematográfica popularizada en Pulp Fiction, donde el personaje de Jackson ofrece una versión dramatizada del pasaje.
La situación provocó una oleada de reacciones en plataformas digitales, donde numerosos usuarios cuestionaron la autenticidad y el tono del mensaje de Hegseth. La fusión de referencias religiosas y elementos de la cultura pop fue considerada por algunos como confusa y por otros como inapropiada para un evento de carácter oficial.
Este incidente no es aislado. Hegseth ha empleado recurrentemente referencias bíblicas en sus alocuciones públicas, lo que ha consolidado su imagen como una figura política con una marcada ideología religiosa.
En medio de esta controversia, legisladores del Partido Demócrata han intensificado sus críticas contra el secretario, a quien señalan por presunto abuso de poder y deficiente gestión en el contexto del conflicto con Irán.
Incluso se ha planteado la posibilidad de un juicio político en su contra. Sin embargo, analistas políticos coinciden en que dicha iniciativa enfrentaría grandes dificultades para prosperar, dada la actual mayoría republicana en el Congreso.
El episodio subraya los riesgos inherentes a la combinación de narrativa religiosa, alusiones culturales y mensajes institucionales en escenarios oficiales. Asimismo, abre un debate crucial sobre la credibilidad y el rigor en las intervenciones de altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos.
La interrogante que persiste en el ambiente es: ¿Fue una palabra divina o un guion de Hollywood?




