Brasilia, Brasil.- Los pacientes en América Latina experimentan en promedio retrasos de entre cinco y siete años para acceder a tratamientos innovadores tras su aprobación global. A pesar de que nueve de cada diez agencias regulatorias regionales emplean mecanismos como Reliance, solo una evalúa su impacto efectivo en la reducción de estos tiempos. Esta situación contribuye a que la región alcance apenas un 59 por ciento en competitividad biofarmacéutica, considerablemente por debajo del 75 por ciento de las economías líderes, lo que restringe la inversión, la investigación clínica y la disponibilidad oportuna de nuevas terapias.
Estos desafíos son el eje central de discusión en el FIFARMA Annual Summit 2026, un evento regional que, desde este martes, aborda las tendencias del sector salud y la industria farmacéutica a nivel internacional. La cumbre subraya que la aceleración del acceso a la innovación en salud trasciende una meta sanitaria, constituyendo una decisión estratégica fundamental para el desarrollo económico y social de la región.
El encuentro, que congrega en la capital brasileña a líderes de los sectores público y privado, organismos multilaterales, la academia y la sociedad civil de toda América Latina, evidencia el vasto talento científico, la capacidad técnica y las herramientas disponibles en la región. No obstante, persisten barreras significativas que demoran la introducción de tratamientos, frenan la inversión y disminuyen el impacto real de la innovación en la calidad de vida de los ciudadanos.
Un consenso clave en la cumbre ha sido la imperiosa necesidad de fortalecer el financiamiento en salud como motor de desarrollo. Según un estudio de la Duke University sobre prácticas presupuestarias, América Latina asigna en promedio solo el 4 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) a la salud, cifra inferior a las recomendaciones internacionales. Esto sugiere que el progreso no solo requiere más recursos, sino decisiones más acertadas sobre cómo invertir, priorizar y asegurar que dicha inversión genere acceso efectivo y resultados sostenibles.
Esta brecha presupuestaria se refleja directamente en el acceso a tratamientos innovadores. El WAIT Indicator 2026 de FIFARMA revela que los pacientes latinoamericanos acceden a estas terapias con un retraso promedio de 5,7 años tras su aprobación global. La reducción de este lapso representa una oportunidad crucial para mejorar los resultados en salud, mitigar costos sociales y potenciar la productividad regional.
La regulación ha sido identificada como otra palanca fundamental para acelerar este cambio. Mecanismos como el Reliance permiten a los países basarse en evaluaciones ya realizadas por agencias de referencia internacional, lo que evita la duplicación de procesos y acorta los tiempos de espera. Aunque nueve de cada diez agencias regulatorias en la región ya los implementan, solo una de ellas mide su impacto real, evidenciando que el desafío actual radica en asegurar la efectividad de estas herramientas.
Asimismo, se enfatiza la urgencia de fortalecer la competitividad regional para atraer inversión, fomentar la investigación clínica y consolidar ecosistemas de innovación sostenibles. Actualmente, América Latina registra un 59% en competitividad biofarmacéutica, en contraste con el 75% de las economías líderes, según el Reporte de Competitividad Biofarmacéutica (BCI) de FIFARMA.
“América Latina no puede permitirse esperar más para que la innovación llegue a los pacientes”, afirmó Yaneth Giha, directora ejecutiva de FIFARMA. Giha añadió: “Cuando logramos alinear inversión, regulación y acceso, no solo fortalecemos los sistemas de salud, sino que también protegemos la competitividad, el desarrollo y la capacidad de la región para responder a sus propios desafíos. La innovación en salud solo cumple su propósito cuando llega a tiempo”.
Por su parte, Silvana Lay, directora de Acceso y Asuntos Públicos de FIFARMA, subrayó que “el reto no se limita a desarrollar nuevas soluciones, sino a crear las condiciones para que estas lleguen de forma oportuna, equitativa y sostenible. Esto demanda decisiones más ágiles, una mejor articulación institucional y una visión a largo plazo sobre el valor de la salud como motor de desarrollo”.
El FIFARMA Annual Summit 2026 establece una clara hoja de ruta: optimizar la inversión, mejorar la eficiencia regulatoria y robustecer la confianza institucional. El objetivo es transformar la potencialidad de la innovación en un bienestar tangible para la población. La llegada oportuna de la innovación no solo mejora la salud de los pacientes, sino que también fortalece la productividad, impulsa el desarrollo y edifica sistemas de salud más sostenibles para toda la región, representando el mayor desafío y la principal oportunidad para América Latina.
FIFARMA, la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica, agrupa a asociaciones locales y compañías farmacéuticas de investigación y desarrollo de América Latina y el Caribe. Su misión es promover la investigación científica, el bienestar de los pacientes y la creación de ecosistemas de salud más sostenibles en la región, impulsando el acceso a la innovación y el reconocimiento del valor de la propiedad intelectual.


