Florida.- El gobernador de Florida, Ron DeSantis, defendió este miércoles la operación del centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz”, asegurando que la instalación facilitó la deportación de aproximadamente 22,000 personas. Estas declaraciones se producen en un contexto de especulaciones sobre un posible cierre del centro debido a sus elevados costos operativos.
Durante una intervención en Titusville, el mandatario republicano afirmó que el sitio nunca fue concebido como una estructura permanente. Explicó que Florida impulsó su creación ante la percibida falta de capacidad federal para retener a migrantes detenidos en la región.
“Pudimos procesar y deportar a 22,000 que, de otra forma, habrían salido nuevamente a comunidades de Florida”, sostuvo DeSantis en su defensa del centro.
Las declaraciones del gobernador surgen tras un informe de The New York Times que indicaba que el Departamento de Seguridad Nacional considera el mantenimiento del centro, ubicado en los Everglades, al oeste de Miami, como excesivamente costoso.
Según el reporte del periódico, el traslado de detenidos podría comenzar en junio, y el desmantelamiento del complejo se llevaría a cabo semanas después. La publicación citó a un funcionario federal y a varias personas familiarizadas con las operaciones del lugar.
Aunque DeSantis declaró no haber recibido una notificación oficial sobre el cierre inminente, tampoco negó directamente la información publicada por el medio.
El gobernador reiteró que el centro, inaugurado en julio de 2025 tras una visita de Donald Trump a los Everglades, fue diseñado desde su concepción como una solución provisional y no como una infraestructura permanente.
“No construimos ningún sitio permanente ahí porque sabíamos que iba a ser temporal”, declaró el gobernador republicano, sugiriendo además que el Gobierno federal ahora dispone de mayores recursos presupuestarios para procesar migrantes en otras instalaciones, situación que, según él, no existía cuando Florida puso en marcha el centro.
Desde su apertura, “Alligator Alcatraz” ha sido objeto de críticas por parte de organizaciones ambientalistas y activistas proinmigrantes. Estos grupos acusan al centro de afectar el delicado ecosistema de los Everglades y de simbolizar una faceta de la política migratoria del segundo mandato de Trump.
Asimismo, los críticos han denunciado presuntos malos tratos contra migrantes detenidos en la instalación. En contraste, la Administración Trump ha presentado a Florida como un modelo de cooperación estatal en materia migratoria.


