HELSINGBORG, SUECIA.– Los ministros de Exteriores de la OTAN finalizaron este viernes una cumbre de dos días, dominada por la creciente inquietud respecto a la futura presencia militar de Estados Unidos en Europa. La reunión se desarrolló en un contexto de señales de posible repliegue por parte de Washington y la exigencia de los aliados europeos de asumir mayores responsabilidades en materia de defensa.
Durante el encuentro, celebrado en la ciudad sueca de Helsingborg, los países miembros coincidieron en la necesidad de que Europa fortalezca progresivamente sus capacidades militares. El objetivo es cubrir el vacío que podría generar una eventual reducción de tropas estadounidenses en territorio europeo. Sin embargo, enfatizaron que cualquier retirada debería efectuarse de manera coordinada, ordenada y previsible para salvaguardar la seguridad del continente.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, declaró que la alianza se encuentra en una fase de transformación donde Europa desempeñará un rol más prominente. A pesar de esto, aseguró que Estados Unidos continuará siendo un socio clave en la defensa colectiva. «Vamos hacia una Europa más fuerte y una OTAN más fuerte, reduciendo poco a poco la dependencia excesiva de un solo aliado«, expresó Rutte al concluir la reunión ministerial.
Las deliberaciones estuvieron influenciadas por recientes decisiones del presidente estadounidense Donald Trump. Este había anunciado el envío de 5.000 soldados a Polonia después de cancelar un despliegue previo de 4.000 militares y ordenar la retirada de otros 5.000 efectivos de Alemania. Estas acciones han generado preocupación entre algunos aliados europeos, que demandan claridad sobre la estrategia militar de Washington en el continente y temen cambios abruptos que puedan desestabilizar la región.
La ministra sueca de Exteriores, Maria Malmer Stenergard, anfitriona del evento, resaltó que los aliados concuerdan en que cualquier modificación en la presencia militar estadounidense debe ser planificada y coordinada con Europa. Además, solicitó que estas discusiones se lleven a cabo a través de los canales diplomáticos y militares establecidos por la OTAN, en lugar de mediante anuncios improvisados o publicaciones en redes sociales.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, negó que los movimientos de tropas fuesen una medida «punitiva» contra los aliados europeos. Los justificó como ajustes estratégicos vinculados a los compromisos globales de Estados Unidos. No obstante, Rubio admitió que existe cierta molestia en la administración Trump por la postura de algunos países de la OTAN respecto a recientes operaciones estadounidenses relacionadas con Irán. Este tema, según adelantó, será tratado directamente por los líderes aliados.
A pesar de las tensiones, Rutte reafirmó el compromiso «firme e inquebrantable» de los miembros de la OTAN con el Artículo 5, que estipula que un ataque contra un aliado se considera un ataque contra todos. El secretario general también enfatizó que Europa, una de las regiones más prósperas del mundo, debe incrementar sus capacidades de defensa y depender menos del respaldo militar estadounidense ante amenazas como la de Rusia.
De forma paralela, los ministros debatieron la situación en el estrecho de Ormuz, afectada por la crisis regional con Irán. Rutte indicó que varios aliados ya están desplegando recursos en la zona para proteger la navegación internacional y asegurar el tránsito marítimo cuando cesen las hostilidades.
La reunión en Suecia también sirvió de preparación para la próxima cumbre de líderes de la OTAN, programada para los días 7 y 8 de julio en Ankara, Turquía. En ella, se revisarán los compromisos de los países miembros para aumentar el gasto militar hasta el 5 % de su Producto Interno Bruto en un plazo de diez años. Rutte destacó que en 2025 la inversión militar de Europa y Canadá se incrementó en un 20 %, aunque advirtió que la industria armamentista de la alianza aún no dispone del equipamiento suficiente para satisfacer las crecientes necesidades de defensa. La OTAN reiterará en Ankara su apoyo a Ucrania en el marco de la guerra con Rusia. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha sido invitado oficialmente a participar en la cumbre, según confirmó Rutte.


