Bogotá.- La pasión por completar los álbumes del Mundial congrega cada cuatro años a miles de aficionados en Colombia, transformando centros comerciales, parques y plazas en puntos de encuentro espontáneos para el intercambio de cromos repetidos. Este fenómeno ha posicionado al país como un importante mercado en la colección de láminas.
En el centro comercial Gran Estación de Bogotá, específicamente frente a la tienda de Panini, decenas de personas se dan cita. Llegan equipados con listas manuscritas o archivos Excel, mientras otros utilizan aplicaciones móviles diseñadas para la gestión de sus colecciones. La pregunta recurrente entre los coleccionistas es: «¿Tienes láminas para cambiar?».
Una vez iniciados los intercambios, niños, jóvenes, adultos y ancianos despliegan sus pilas de cromos repetidos, buscando con avidez aquella lámina esquiva. Padres, reviviendo la emoción de Mundiales pasados, acompañan a sus hijos en la búsqueda de figuras como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo o la joven promesa Lamine Yamal, consideradas las «joyas» más codiciadas y motivo de prolongadas negociaciones.
Entre los entusiastas se encuentra Diego Casas, quien participa por tercera vez en la tradición de llenar el álbum, ahora de forma individual tras haberlo hecho anteriormente con su familia. «Para mí es muy importante porque es como tener el recuerdo del Mundial, de los jugadores que estuvieron», explicó Casas. Aunque muchos optan por adquirir cajas completas de sobres para acelerar el proceso, él prefiere la dinámica del intercambio y el recorrido por los puntos de encuentro. «Esta dinámica de venir a cambiar me gusta mucho y significa mantener viva una tradición que debe seguir avanzando», comentó.
No obstante, Casas señaló que esta edición ha presentado mayores dificultades debido a un cambio en el sistema de organización de las láminas, donde los jugadores están numerados del 1 al 20 por equipo, complicando la tarea para muchos coleccionistas.
Los intercambios no se limitan a los centros comerciales. Lugares tradicionales como el barrio Pablo VI también se activan cada cuatro años. Allí, incluso se establecen puestos ambulantes donde por 1.000 pesos (equivalentes a unos 0,25 dólares) es posible adquirir la lámina deseada. Sin embargo, las grandes estrellas, los escudos de equipos y las cartas conmemorativas pueden alcanzar precios de hasta 50.000 pesos (aproximadamente 14 dólares), un valor que muchos están dispuestos a pagar para completar su preciada colección.


