Nueva York, EE. UU.- El servicio de Long Island Rail Road (LIRR) continúa suspendido por segundo día consecutivo, paralizando el sistema ferroviario más transitado de Estados Unidos y afectando a cerca de 300,000 usuarios diarios. Los trenes permanecen estacionados mientras los empleados sindicalizados se preparan para nuevas manifestaciones este domingo. Aún no hay fecha definida para la reanudación de las negociaciones entre los líderes sindicales y la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA).
Unos 3,500 trabajadores sindicalizados, aproximadamente la mitad de la plantilla del LIRR, abandonaron sus puestos, marcando la primera huelga en la compañía ferroviaria en más de 30 años. Esta medida laboral es el resultado de tres años de negociaciones contractuales infructuosas, que incluyeron dos intervenciones federales y una ronda de conversaciones de última hora sin éxito.
Cinco sindicatos, que representan a ingenieros, señaleros y maquinistas, han declarado la huelga en protesta por lo que califican de incrementos salariales insuficientes. Por su parte, la MTA atribuye el estancamiento de las negociaciones a la intransigencia sindical, afirmando haber presentado ofertas con aumentos salariales que los sindicatos no han estado dispuestos a aceptar.
En un intento por mitigar las interrupciones, la MTA ha anunciado un servicio gratuito de autobuses lanzadera desde seis estaciones de Long Island hacia dos estaciones de metro en Queens. No obstante, la agencia ha advertido que este servicio será limitado, con una capacidad muy inferior a la demanda. Además, los autobuses no comenzarán a operar hasta el lunes y solo estarán disponibles de lunes a viernes.
Miles de viajeros que se dirigen a diario a la ciudad de Nueva York se han visto forzados a buscar rutas alternativas durante el fin de semana, a raíz de la suspensión del servicio ferroviario.
Líderes sindicales, presentes en los piquetes el sábado, expresaron su profunda frustración con el proceso de negociación. Gilman Lang, presidente general de la Hermandad de Ingenieros y Maquinistas de Locomotoras, declaró: “Durante todo el día recibes propuesta tras propuesta que son simplemente regresivas, y luego, al final, descartas una que es inaceptable para cualquiera”.
La MTA reitera que no puede aceptar un acuerdo contractual que comprometa su estabilidad financiera.
La gobernadora Kathy Hochul respaldó la postura de la agencia en un comunicado, señalando: “Estos sindicatos representan a los trabajadores mejor pagados de cualquier compañía ferroviaria del país y, sin embargo, exigen contratos que podrían aumentar las tarifas hasta un 8%, enfrentar a los trabajadores entre sí y poner en riesgo los impuestos para los residentes de Long Island”.
Ante la posibilidad de que la huelga se extienda a la semana laboral, la MTA ha instado a los usuarios del transporte público a considerar el teletrabajo a partir del lunes, si su actividad lo permite.


