AUSTIN.- El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes su apoyo al fiscal general de Texas, Ken Paxton, en la contienda por las primarias republicanas para el Senado federal, donde se enfrentará al actual senador, John Cornyn. Esta decisión presidencial ocurre en un contexto de unas elecciones de medio término reñidas, donde el Partido Republicano busca mantener el control del Legislativo.
A través de una publicación en su plataforma Truth Social, Trump calificó a Paxton como un “verdadero guerrero” del movimiento MAGA (Make America Great Again), lema político del trumpismo. Este respaldo se produce tras meses de expectativa y presión dentro del Partido Republicano para que el exmandatario expresara su preferencia por alguno de los precandidatos.
Paxton y Cornyn disputarán la segunda vuelta de las primarias del Partido Republicano el próximo 26 de mayo. El vencedor de esta confrontación interna se medirá en noviembre con el demócrata James Talarico, quien recientemente recibió el respaldo del expresidente Barack Obama.
“El Altamente Respetado Fiscal General de Texas, un Patriota y alguien que siempre me ha sido extremadamente leal”, escribió Trump en su mensaje, solidificando su apoyo a Paxton.
Paxton aspira a ser el candidato republicano para ocupar uno de los dos escaños de Texas en la Cámara Alta, buscando desbancar a Cornyn, quien persigue la reelección para un cuarto mandato.
El fiscal general ha sido la mano derecha del gobernador de Texas, Greg Abbott, y ha utilizado su cargo para promover causas asociadas a la extrema derecha, como la oposición a los derechos de las personas transgénero, las ideologías de izquierda y la persecución de la población migrante. Además, Paxton es una figura controvertida en la política texana, habiendo sido objeto de un juicio político por parte de su propio partido, enfrentado acusaciones e investigaciones por corrupción, y señalado por infidelidad por su exesposa, legisladora estatal.
Por su parte, James Talarico, el candidato demócrata, es visto como una estrella en ascenso. Su campaña ha generado confianza en el Partido Demócrata de que es posible romper el dominio republicano en el estado. Cabe destacar que ningún candidato del partido azul ha ganado una elección estatal en Texas desde 1994.


