Ciudad de México.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, puso este martes en duda su asistencia al Fan Fest del Mundial de fútbol que se celebrará en el Zócalo de la capital debido a las protestas encabezadas por maestros y otros sectores sociales que continúan movilizados en el centro histórico de la ciudad.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que su decisión dependerá de cómo evolucionen las manifestaciones en los próximos días. “Vamos a ver cómo se desarrolla lo que está ocurriendo con los maestros y algunos otros grupos, porque tengo que estar atenta a eso, evidentemente”, expresó Sheinbaum al ser consultada sobre su posible participación en el encuentro.
El Gobierno mexicano ha organizado un Fan Fest en la Plaza de la Constitución para que los aficionados puedan seguir los partidos del Mundial. Inicialmente, Sheinbaum había manifestado su intención de asistir al encuentro inaugural entre las selecciones de México y Sudáfrica, luego de entregar su boleto a una niña indígena para que pudiera presenciar el partido en el histórico Estadio Azteca.
De acuerdo con información oficial, el espacio podrá albergar hasta 60,000 personas durante las jornadas de competición. El acceso será gratuito y permanecerá abierto durante todo el torneo.
La presidenta aseguró que las autoridades ya cuentan con un operativo definido para garantizar el ingreso ordenado de visitantes nacionales y extranjeros.
Las declaraciones de la mandataria se producen en medio de las protestas impulsadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, cuyos integrantes iniciaron un paro nacional el pasado 1 de junio. Los manifestantes han realizado bloqueos y concentraciones en distintos puntos de la capital para exigir mejoras salariales, laborales y en el sistema de pensiones.
Sheinbaum cuestionó especialmente aquellas acciones que han derivado en enfrentamientos y actos de violencia. “No se explican estas manifestaciones y menos las que tienen un carácter violento. Esto es para el pueblo de México y para el mundo. Nosotros lo vemos como una provocación”, afirmó.
La jefa de Estado reiteró que su administración mantiene abiertos los canales de diálogo con el magisterio y recordó que se han implementado medidas para mejorar las condiciones laborales y de retiro de los docentes. Asimismo, defendió la permanencia de la reforma de pensiones de 2007, argumentando que su derogación tendría un fuerte impacto sobre las finanzas públicas.
Según explicó, eliminar esa legislación representaría un costo equivalente al 20 % del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano, además de enfrentar dificultades técnicas debido a que los recursos ya se encuentran en cuentas individualizadas.




