Nueva York.- La administración del alcalde Zohran Mamdani ha anunciado la reanudación del desmantelamiento de campamentos improvisados de personas sin hogar en la ciudad de Nueva York, con un enfoque renovado que prioriza los servicios sociales. Esta decisión marca un cambio significativo respecto a la postura inicial de la administración, que en enero había suspendido la política de desalojos impulsada por el predecesor de Mamdani, Eric Adams.
La nueva estrategia, liderada por el Departamento de Servicios para Personas sin Hogar de la ciudad y no por la policía, contempla una fase inicial de advertencia pública. Posteriormente, durante una semana, trabajadores de alcance comunitario realizarán visitas diarias para conectar a las personas con refugios, servicios sociales y opciones de vivienda temporal. El alcalde Mamdani expresó que el objetivo es atender a estas personas, buscando protegerlas en un lugar cálido y seguro, lo que, según él, “dará mucho mejores resultados”.
La reanudación de los desalojos ocurre tras la muerte de al menos 25 personas a la intemperie durante varios días de frío extremo en Nueva York. Aunque la alcaldía afirma que no hay evidencia de que las personas fallecidas vivieran en campamentos improvisados, la serie de muertes generó cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta municipal y representó un desafío temprano para la administración de Mamdani. Críticos han sugerido que este cambio de estrategia podría ser una reacción política a la presión pública y las posibles debilidades expuestas en la coordinación de recursos.
El exalcalde Eric Adams había promovido activamente las redadas en campamentos, operaciones que eran lideradas por la policía y equipos de saneamiento. Sin embargo, esta política enfrentó una fuerte oposición de organizaciones defensoras de personas sin hogar, y según datos citados anteriormente por la ciudad, solo un pequeño porcentaje de las personas contactadas aceptó alojamiento temporal.
Mamdani, demócrata progresista, había criticado previamente el enfoque de Adams, argumentando que la eliminación de campamentos sin ofrecer alternativas reales de vivienda no abordaba el problema estructural del sinhogarismo en Nueva York.
La administración de Mamdani busca diferenciar su enfoque al priorizar el alcance social durante varios días antes del retiro físico del campamento. El plan estipula que el personal de saneamiento desmantelará el asentamiento al séptimo día, esperando que sus ocupantes hayan aceptado servicios o abandonado el lugar. Un portavoz confirmó que los agentes de policía estarán presentes únicamente como observadores.
La decisión ha provocado diversas reacciones. David Giffen, director ejecutivo de la Coalición para las Personas sin Hogar, manifestó su “sorpresa” por el anuncio y lo calificó como una “respuesta política” que no abordará las causas profundas del sinhogarismo. Giffen advirtió que esta iniciativa podría erosionar la confianza entre el personal de alcance comunitario y las personas sin techo, argumentando que la pérdida de pertenencias dificulta la futura aceptación de ayuda.
Para defensores del modelo centrado en vivienda permanente, existe el temor de que incluso un enfoque más gradual termine reforzando la percepción de que el contacto con trabajadores municipales implica la pérdida inmediata de pertenencias y estabilidad precaria.
En contraste, la presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, respaldó la medida, describiéndola como “un importante paso adelante”. Menin enfatizó que permitir a las personas permanecer en la calle durante condiciones climáticas extremas es inhumano y que la ciudad debía revisar su política anterior para “proteger vidas”, especialmente durante emergencias climáticas.
Nueva York enfrenta una prolongada crisis de vivienda asequible, exacerbada por el aumento de rentas, los desalojos y las limitaciones en la construcción de vivienda accesible, lo que ha incrementado el número de personas en refugios y en la vía pública.
Para la administración de Mamdani, el desafío reside en demostrar que el nuevo enfoque logra más que un simple traslado de personas. La efectividad se medirá por el número de individuos que accedan a servicios y permanezcan en alojamientos seguros a mediano y largo plazo, más allá de la reducción visible de campamentos.
El debate persiste entre quienes priorizan el orden y la seguridad pública y quienes argumentan que sin inversiones sustanciales en vivienda permanente y salud mental, cualquier desalojo será solo una solución temporal.


