WASHINGTON.-
El rey Carlos III pronunciará un discurso ante el Congreso de Estados Unidos el próximo 28 de abril, en el marco de su visita de Estado con motivo del 250 aniversario de la independencia estadounidense.
La invitación fue confirmada por el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien destacó que el evento simboliza la herencia compartida y la sólida relación entre ambas naciones.
La intervención marcará un hito diplomático, ya que el último discurso de un monarca británico ante el Congreso fue el de Isabel II en 1991, siendo además la primera vez que un soberano del Reino Unido se dirigía al legislativo estadounidense.
Johnson recordó que la relación entre Washington y Londres es una de las más influyentes de la historia, basada en valores comunes como la democracia y la cooperación internacional.
El discurso de Carlos III se enmarca en la conmemoración de los 250 años de la independencia de Estados Unidos, un evento que también reconoce la influencia de la tradición británica en la formación del país norteamericano.
La visita oficial se desarrollará del 27 al 30 de abril e incluirá una cena de gala en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump.
Este será el primer viaje de Estado de Carlos III a Estados Unidos desde que asumió el trono en 2022. Sin embargo, ya había visitado el país en 19 ocasiones cuando era príncipe de Gales.
Trump expresó públicamente su entusiasmo por el encuentro, destacando su respeto hacia el monarca británico y calificando la futura reunión como “magnífica”.
La visita se produce en un contexto de tensiones diplomáticas entre Washington y Londres, especialmente por las diferencias entre Trump y el primer ministro británico Keir Starmer sobre la guerra en Irán.
Mientras el gobierno británico ha descartado una participación directa en el conflicto, ha reiterado su compromiso de proteger sus intereses y respaldar a sus aliados en el golfo Pérsico.
Las críticas de Trump hacia la postura de Starmer reflejan las fricciones actuales, que contrastan con el simbolismo de unidad que busca proyectar la visita real.




