La Habana.- El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció este viernes la existencia de un “diálogo” con Estados Unidos, confirmando las afirmaciones de Washington de las últimas semanas. Sin embargo, Díaz-Canel enfatizó que estas conversaciones se encuentran en “fases iniciales” y están “alejados” de cualquier acuerdo concreto.
Este anuncio marca un punto de inflexión en la escalada de tensiones entre ambos países, exacerbada por el inicio del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos a Cuba. Dicha medida ha llevado a la isla al borde del colapso, en medio de una ya grave crisis económica, energética y social.
“Funcionarios cubanos sostuvieron recientemente conversaciones con representantes del Gobierno de los Estados Unidos para buscar por la vía del diálogo la posible solución a las diferencias bilaterales que existen”, declaró el presidente, poco después de que la noticia fuera adelantada en un comunicado por el Partido Comunista de Cuba (PCC), la única formación política legal en el país.
El objetivo de estas negociaciones, añadió Díaz-Canel, es “determinar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan solución”, explorar “cuáles serían las vías para solucionar esos problemas” y, en última instancia, “determinar si hay voluntad para concretar por ambas partes acciones en beneficio de nuestros pueblos”.
El mandatario cubano indicó que estas conversaciones representan un “esfuerzo fundamental para poder avanzar en soluciones”, así como la “construcción de espacios de entendimiento” y “áreas de cooperación” que permitan a ambos países “avanzar en el entendimiento y alejarnos de la confrontación”.
“Esto es un proceso muy sensible que se aborda con la discreción que lleva en cada momento, también con sensibilidad, con responsabilidad y con mucha seriedad”, subrayó Díaz-Canel.
El presidente cubano no ofreció detalles sobre los temas específicos que podrían conformar la agenda de este diálogo, ni sobre los posibles puntos de fricción que, en cualquier negociación, implicarían compromisos y cesiones por ambas partes.
Asimismo, Díaz-Canel agregó que en estos “intercambios”, la parte cubana ha manifestado “la voluntad” de que las conversaciones se desarrollen “sobre bases de igualdad y respeto a los sistemas políticos de ambos estados, a la soberanía y la autodeterminación” de ambos Gobiernos.
El presidente también expresó su agradecimiento a los “actores internacionales” que “favorecieron” estos contactos, aunque no mencionó expresamente a ninguno.
El Gobierno mexicano se había ofrecido en varias ocasiones a mediar, y este jueves trascendió que conversaciones con el Vaticano habrían llevado a La Habana a decidir la excarcelación de 51 presos.
En este contexto, la ONG Prisoners Defenders informó este viernes que tiene constancia de al menos cinco excarcelaciones en las últimas horas.
Según sus registros de finales de febrero, Cuba mantenía en prisión a un total de 1.214 presos por motivos políticos.
El presidente aseguró que la decisión de iniciar los contactos con Estados Unidos se tomó “de forma colegiada” entre el expresidente Raúl Castro, principal referente político del país a pesar de no ocupar cargos formales; él mismo, y miembros del Gobierno, el Estado y el Partido Comunista de Cuba (PCC).
De manera significativa, durante el anuncio estuvo presente Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, quien no posee cargos institucionales relevantes, pero ha sido señalado por varios medios en las últimas semanas como el líder de la parte cubana en los primeros contactos con Estados Unidos.
Rodríguez, responsable de la seguridad personal de su abuelo y aparentemente muy cercano al expresidente, no había participado hasta este viernes en actos políticos de esta índole, limitando su papel a acompañar a su abuelo en un discreto segundo plano en su escasa actividad pública.
Díaz-Canel también explicó en su comparecencia que las autoridades cubanas esperan una visita de agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de EE.UU. para colaborar en el esclarecimiento del incidente de la lancha procedente de Estados Unidos en el que murieron cinco personas.
Este suceso, ocurrido el pasado 25 de febrero, y que Cuba calificó de “infiltración con fines terroristas”, pudo haber incrementado la tensión política en la escalada entre La Habana y Washington.
Estados Unidos ha elevado cualitativamente la presión sobre Cuba en los últimos meses, bloqueando la entrada de importaciones de petróleo a la isla, la cual solo produce un tercio del crudo que necesita para satisfacer sus necesidades energéticas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había asegurado en varias ocasiones durante las últimas semanas que representantes de su Ejecutivo estaban manteniendo contactos con autoridades cubanas, e instó a La Habana a cerrar un acuerdo antes de que fuera demasiado tarde.
El Gobierno cubano había negado estas conversaciones en múltiples ocasiones, aunque dejó de hacerlo en las semanas recientes.


