WASHINGTON.- Senadores demócratas presentaron este viernes una resolución legislativa destinada a restringir cualquier intervención militar contra Cuba que sea ordenada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sin la autorización explícita del Congreso, en un contexto de creciente presión por parte de Washington sobre la isla caribeña.
La propuesta, que podría ser sometida a votación en el Senado en un plazo aproximado de diez días, fue impulsada por los senadores Tim Kaine, Adam Schiff y Rubén Gallego. Los legisladores han señalado que el presidente Donald Trump ha desatendido la autoridad constitucional del Congreso para declarar la guerra al ordenar acciones militares recientes en diversos escenarios internacionales.
Los promotores de la resolución argumentan que la medida busca reafirmar el papel del Congreso como el único órgano con la facultad de autorizar el uso de la fuerza militar, tal como lo establece la Constitución estadounidense.
Esta iniciativa forma parte de una serie de esfuerzos del Partido Demócrata para limitar la capacidad del presidente de iniciar conflictos armados sin la debida supervisión legislativa.
En un comunicado oficial, el senador Kaine manifestó que la resolución tiene como objetivo evitar que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se involucren en hostilidades contra Cuba sin la aprobación del Congreso. “Solo el Congreso tiene la facultad constitucional de declarar la guerra. Sin embargo, el presidente actúa como si las Fuerzas Armadas fueran su guardia personal”, afirmó el senador.
A pesar de la relevancia de esta iniciativa, el panorama legislativo se presenta complejo. Ambas cámaras del Congreso están controladas por el Partido Republicano, lo que reduce las probabilidades de aprobación de la resolución. En caso de ser aprobada, el presidente Trump podría vetarla, requiriendo que el Congreso reúna una mayoría de dos tercios para anular dicho veto.
La tensión política se ha incrementado en un escenario donde el presidente Trump ha reiterado en las últimas semanas la posibilidad de tomar el control de Cuba, incluso sugiriendo que podría hacerlo de forma “amistosa” o mediante presión política y económica.
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó que su gobierno mantiene contactos con Washington para buscar soluciones dialogadas a las diferencias entre ambos países, en medio de una relación históricamente marcada por tensiones diplomáticas y económicas.


