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SANTIAGO, RD – El Monumento Natural de La Ceiba, conocido por ser el área protegida más pequeña de la República Dominicana, se convirtió recientemente en el aula de campo para un grupo de futuros profesionales del sector. Estudiantes del Curso de Guianza Turística, específicamente del Módulo No. 4 de Turismo Comunitario, realizaron una parada estratégica en este punto histórico como parte de su formación integral.
La visita se enmarcó dentro de un ambicioso Itinerario de Viaje de Intercambio de Experiencias de Turismo Comunitario, que recorrió las provincias de Puerto Plata, La Vega y Santiago. El objetivo del encuentro fue que los estudiantes conocieran de primera mano el potencial de los recursos naturales singulares para dinamizar la economía de las comunidades locales.
Un arbol de 1,000 años de historia.
Ubicado al borde de la carretera Los Peña, que comunica Licey con Tamboril en el corazón del Valle del Cibao, este monumento protege un único ejemplar de Ceiba pentandra. Con casi 1,000 años de vida, este árbol no solo es un símbolo de longevidad, sino un pilar fundamental para el turismo de naturaleza en la región.
Durante el recorrido, los estudiantes pudieron constatar las imponentes dimensiones de este «testigo silencioso»:
| Atributo del Coloso | Detalle Técnico |
| Altura aproximada | 25 metros |
| Diámetro del tronco | 12.30 metros (a la altura del pecho) |
| Extensión de la copa | 530 metros cuadrados |
| Estatus | El árbol más antiguo y robusto del país |
Intercambio de experiencias entre provincias
El intercambio entre Puerto Plata, La Vega y Santiago permitió a los alumnos del curso de guianza analizar cómo un espacio de menos de un kilómetro cuadrado puede generar un impacto positivo en su entorno a través del turismo comunitario.
«Ver la majestuosidad de La Ceiba nos ayuda a entender que el turismo comunitario no solo se trata de paisajes extensos, sino de la protección y puesta en valor de tesoros específicos que cuentan nuestra historia», comentaron participantes durante la jornada.
La Ceiba sigue demostrando que, a pesar de su pequeño perímetro protegido, su sombra es lo suficientemente grande como para cobijar la historia, la biodiversidad y ahora, el aprendizaje de las nuevas generaciones de guías turísticos dominicanos.


