Teherán, Irán.- Irán ejecutó al menos 1.639 personas en 2025, lo que representa un aumento del 68 % respecto al año anterior y marca la cifra más alta registrada desde 1989. Así lo revela un informe conjunto de las organizaciones Iran Human Rights (IHR) y Ensemble contre la Peine de Mort (ECPM).
El documento destaca la opacidad de las autoridades iraníes en el manejo de estas cifras, ya que solo 113 ejecuciones fueron confirmadas por fuentes oficiales, lo que equivale a menos del 7 % del total documentado.
Casi la mitad de las ejecuciones se relacionaron con delitos de drogas, mostrando un incremento del 58 % en comparación con 2024. Además, 37 personas fueron ejecutadas bajo cargos de violación.
El informe también detalla que al menos 57 ejecuciones estuvieron vinculadas a delitos considerados de seguridad nacional, como “enemistad contra Dios” o “corrupción en la Tierra”. Entre los ejecutados se encuentran manifestantes, presos políticos y acusados de espionaje.
Un dato particularmente alarmante es el aumento en la ejecución de mujeres, con al menos 48 casos en 2025, la cifra más elevada en las últimas dos décadas. Asimismo, se registraron 11 ejecuciones en espacios públicos.
La investigación también subraya la ejecución de al menos 84 ciudadanos afganos, además de otros extranjeros, lo que evidencia un patrón preocupante de represión contra poblaciones vulnerables.
Las ONG advierten que esta escalada en las ejecuciones se intensificó tras las protestas de 2022 desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini, y denuncian el uso de la pena de muerte como una herramienta de represión política en el país.
Finalmente, Iran Human Rights y Ensemble contre la Peine de Mort instaron a la comunidad internacional, incluyendo a la Organización de las Naciones Unidas, a priorizar la abolición de la pena de muerte en su diálogo con Irán, calificando la situación como una crisis de derechos humanos sin precedentes.


