Washington.- La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) está analizando una propuesta para modificar sus normativas, con el fin de impedir la asistencia del expresidente Donald Trump y de otros funcionarios del gobierno estadounidense a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028. Esta medida, que se examinará en la próxima reunión del comité ejecutivo del organismo, también podría tener implicaciones para la Copa del Mundo que se celebrará en Estados Unidos en verano.
Esta iniciativa surge como la más reciente escalada en la prolongada disputa generada por la negativa del gobierno estadounidense a saldar sus cuotas anuales a la AMA. Dicha negativa forma parte de una protesta unánime y bipartidista contra la gestión de la agencia en relación con un controvertido caso que involucra a nadadores chinos, entre otros asuntos.
La Associated Press obtuvo conocimiento de este punto del orden del día a través de correspondencia entre la AMA y funcionarios europeos implicados en la toma de decisiones. Además, otras dos fuentes familiarizadas con la agenda confirmaron a la AP la existencia de la propuesta, aunque no estaban autorizadas a hablar públicamente sobre un tema aún no divulgado.
A pesar de la relevancia de la propuesta, James Fitzgerald, portavoz de la AMA, minimizó su novedad, señalando que las discusiones sobre cómo proceder con gobiernos que retienen fondos han estado en curso desde 2020 y no están directamente vinculadas a Estados Unidos. La propuesta fue planteada por primera vez en 2024, cuando las autoridades estadounidenses lograron que fuera rechazada. Desde entonces, Estados Unidos ha perdido su asiento en el comité ejecutivo de la organización.
En respuesta a las acciones de la AMA, Sara Carter, directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos (ONDCP), declaró: “A pesar de las crecientes amenazas de la AMA, seguimos firmes en nuestra exigencia de rendición de cuentas y transparencia por parte de la AMA para garantizar una competencia justa en el deporte”.
De ser aprobada, la normativa tendría un carácter principalmente simbólico, dadas las limitaciones que una federación deportiva internacional podría imponer a un presidente o altos funcionarios de un país que asista a un evento dentro de sus propias fronteras.




