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Marta Mercado es un vivo ejemplo del espíritu indomable y el profundo arraigo cultural que caracteriza a la diáspora puertoplateña en la ciudad de New York. Residente de la urbe que alberga la mayor concentración de puertoplateños fuera de República Dominicana, Marta se destaca no solo como una profesional ejemplar, sino como una comunitaria que lleva sus raíces con orgullo.
De la Costa a la Metrópoli
Nacida en Puerto Plata un 15 de noviembre, Marta llegó a New York a la temprana edad de seis años, en 1976. A pesar del cambio, su adaptación fue rápida, logrando aprender inglés y asimilar la nueva cultura, siempre guiada por unos padres que inculcaron en ella sólidos valores y temor a Dios.
Su conexión con su tierra natal se mantuvo fuerte. En 1980, regresó a Puerto Plata para estudiar durante tres años en el Colegio San Felipe, un periodo que ella atesora por haber forjado algunas de sus amistades más entrañables. Hoy, esa conexión se mantiene viva: “Puerto Plata es mi Mundo, cada vez que puedo voy a mi tierra querida”, afirma con alegría, haciendo frecuentes visitas en vacaciones.
Una Carrera de Servicio y Valentía
Marta inició su vida laboral en Estados Unidos como Home Atender. Impulsada por una ambición de crecimiento y servicio, decidió superarse profesionalmente, cursando estudios y graduándose con altas calificaciones como Asistente Médico y Asistente a Enfermería.
Su compromiso con la salud y la comunidad la llevó a trabajar en el 911. Su trayectoria profesional la ha puesto en el frente de eventos históricos. Con profundo dolor, recuerda el 11 de septiembre, cuando perdió a una de sus mejores amigas y compañeras de 24 años en el atentado de las Torres Gemelas. Aunque le correspondía el día libre, su vocación la llevó a trabajar en las emergencias del hospital, un día que califica como inolvidable.
Más recientemente, le tocó enfrentar con valentía la pandemia del COVID-19, un periodo que describe como traumático debido a la gran cantidad de dominicanos fallecidos en Estados Unidos, pero del cual salió fortalecida por su dedicación inquebrantable.
El Legado de la Familia y la Bondad
Fuera del ámbito profesional, Marta es una madre orgullosa de cinco hijas, todas criadas en Estados Unidos. Se enorgullece de haberlas educado como mujeres profesionales y con valores, un testamento de su éxito como madre.
Su esencia se define por su impacto en la vida de quienes la rodean. Es una mujer extraordinaria, celebrada por su bondad, su alegría serena y su invaluable manera de acompañar a otros en sus momentos más difíciles. Quienes la conocen la describen como esa amiga especial que siempre está lista para tender una mano, escuchar con el alma y abrazar con el corazón, irradiando una gracia y belleza interior que son su verdadero sello.



