Nueva York.- El intenso brillo que presentan diversas frutas y hortalizas, como las manzanas, a menudo se debe a un recubrimiento de cera de grado alimenticio. Este proceso, fundamental para la preservación poscosecha, busca prevenir la deshidratación y mantener la textura crujiente de los productos. Sin embargo, esta práctica genera interrogantes entre los consumidores respecto a su seguridad para la salud.
La aplicación de cera en alimentos tiene un propósito claro: proteger productos con alto contenido de agua. Según expertos y productores agrícolas, esta capa ayuda a la fruta a conservar su humedad, prolongando su frescura y evitando el marchitamiento y la pérdida de nutrientes.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos establece directrices estrictas para fabricantes y minoristas, conforme a la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos (Ley FD&C). Esta normativa exige el uso exclusivo de ingredientes seguros y comestibles en los recubrimientos, minimizando así cualquier riesgo para la salud del consumidor.
La ingeniera en alimentos Marian Zapien subraya la importancia de esta capa: “También protege a las manzanas de los microorganismos que, de otra manera, podrían entrar en la fruta”. Zapien añade que, dado que las manzanas pierden su capa de cera natural durante el proceso de limpieza posterior a la cosecha, los empacadores vuelven a aplicar una capa de cera natural de calidad alimentaria para continuar protegiendo la fruta de manera efectiva.
Organizaciones como USApple explican que frutas y verduras, al ser organismos vivos con un alto contenido de agua (entre un 80% y un 95%), pierden humedad continuamente. El proceso de encerado es una medida estándar para mitigar esta pérdida.
A modo de ilustración, una libra de cera es suficiente para cubrir aproximadamente 160.000 piezas de fruta, lo que equivale a un máximo de dos gotas por manzana.
La organización CancerFactFinder respalda el uso de cera para recubrir vegetales, destacando que estos recubrimientos son fácilmente gestionables en casa. Se recomienda lavar las frutas y verduras bajo el grifo y frotarlas para eliminar cualquier residuo superficial, o incluso pelarlas si se desea una eliminación completa.




