Washington.- Tom Homan, exdirector interino de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y exasesor de la Administración Trump en asuntos fronterizos, afirmó el domingo que las operaciones de redadas migratorias proseguirán a nivel nacional, a pesar del cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que cumplía su segundo día sin un acuerdo de financiación en el Congreso.
En declaraciones a la cadena CNN, Homan señaló que, aunque los agentes del ICE no percibirán su salario, “parece que se están acostumbrando”. Subrayó que la “misión migratoria, la razón por la que el presidente Trump fue elegido presidente, continúa”. Además, resaltó que la nación cuenta con “la frontera más segura de la historia” y “cifras récord de arrestos y deportaciones que continuarán”.
El Senado estadounidense no logró el jueves anterior aprobar un proyecto de ley republicano para financiar el DHS hasta septiembre. La medida fue bloqueada por casi todos los demócratas, quienes consideraron que no incluía límites suficientes a las operaciones del ICE. Estas operaciones han provocado protestas y, en Mineápolis, Minnesota, se ha reportado la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en el contexto de dichas actividades.
El receso programado en las dos cámaras del Congreso, controladas por republicanos –entre los que existen diferencias sobre si impulsar una propuesta de financiamiento anual o una provisional–, podría extender el cierre de la entidad. El DHS emplea a más de 270.000 personas, de las cuales más del 90% seguirá activa durante este lapso.
Esta nueva paralización parcial, la segunda en febrero después de un breve cierre a inicios de mes, no afectará al resto del Gobierno federal, cuyo presupuesto ya fue aprobado hasta el fin del año fiscal. Una paralización total anterior limitó las funciones de la Administración por un récord de 43 días entre octubre y noviembre pasados.
El cierre solo incluye a las agencias bajo la égida del DHS, entre ellas: el ICE, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la Guardia Costera, el Servicio Secreto y la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA).
El ICE ha sido la cara más visible de las políticas anti-migratorias de la Administración Trump en su segundo mandato, y la entidad que ha llevado a cabo, junto al CBP, redadas en ciudades de mayoría demócrata como Mineápolis, Chicago y Los Ángeles.
A pesar de que el enfrentamiento entre demócratas y republicanos tiene como centro a esta agencia, la millonaria inyección de fondos a través de la ley presupuestaria y fiscal impulsada por el presidente estadounidense otorga amplia libertad a la secretaria del DHS, Kristi Noem, para reubicar el dinero dedicado a garantizar las operaciones migratorias.


