Nueva York.- El páncreas, un órgano vital situado detrás del estómago, desempeña funciones esenciales en la digestión de grasas, proteínas y carbohidratos, así como en la regulación del azúcar en sangre. A pesar de su crucial rol, sus síntomas de sobrecarga pueden ser fácilmente confundidos con afecciones hepáticas o gastritis, manifestándose a través de dolor abdominal, hinchazón, náuseas o fatiga.
El doctor Rodrigo Veller, experto en la materia, ha alertado en su canal de YouTube sobre el riesgo de inflamación de este órgano, conocido como pancreatitis, una condición que puede comprometer seriamente la salud.
Según explica el doctor Veller, el páncreas actúa como una glándula con dos funciones principales: la secreción de jugos con enzimas digestivas para procesar grasas, proteínas y azúcares en el intestino, y la liberación de hormonas como la insulina, fundamental para regular el metabolismo y los niveles de glucosa en la sangre.
Esta doble función lo conecta directamente con la diabetes, al ser el centro de control del azúcar en el organismo.
A menudo, el dolor pancreático se distingue de la acidez o ardor típico de la gastritis por sus características particulares, lo que subraya la importancia de un diagnóstico preciso.
Una vez comprendido el funcionamiento del páncreas, es crucial identificar los hábitos dietéticos que incrementan el riesgo de inflamación crónica. El doctor Veller ha categorizado estos alimentos en tres grupos principales que deben ser moderados o eliminados de la dieta.
El primer grupo incluye las grasas saturadas y trans, presentes en la comida industrial procesada, la grasa de cerdo y los aceites refinados. El consumo frecuente de estos productos puede afectar gravemente el páncreas. El doctor Veller enfatiza que el riesgo se eleva significativamente si los aceites se recalientan, queman o reutilizan, recomendando un uso siempre moderado.
El segundo factor de riesgo es el exceso de azúcar refinada. Este tipo de azúcar, no solo el de mesa, sino el añadido en comida rápida, alimentos procesados y bebidas energéticas azucaradas, sobrecarga el páncreas, forzándolo a una producción excesiva de insulina, lo que contribuye a la inflamación sistémica y pancreática.
Finalmente, el consumo excesivo de carnes rojas —superando los 300 gramos o tres bifes semanales, según el experto— incrementa el riesgo de pancreatitis, así como de cáncer de páncreas e intestino. Los embutidos, tales como salchichas, salami y mortadela, se incluyen en esta categoría.
El especialista subraya que el páncreas posee la capacidad de regenerarse si se eliminan los factores de riesgo conocidos, como el alcohol, los cálculos biliares y una mala alimentación. Asimismo, recomienda incorporar a la dieta alimentos ricos en fibra, antiinflamatorios naturales y jugos verdes para favorecer su recuperación.




