Bolivia.- La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha manifestado con profunda preocupación una serie de agresiones contra periodistas registradas en los últimos días en el país. Estos incidentes ocurrieron durante la cobertura informativa de protestas sociales en distintas zonas, por lo que la organización hemisférica insta a las autoridades a garantizar condiciones seguras para el trabajo de la prensa.
La Agencia de Noticias Fides (ANF) denunció que, en tan solo una semana, más de 10 periodistas resultaron agredidos y heridos mientras cubrían movilizaciones y episodios de tensión social en diferentes regiones del país. Esta situación se enmarca en un nuevo escenario de hostilidad que afecta directamente el ejercicio periodístico.
Entre los casos documentados, los periodistas Vladimir Rojas, de Unitel, y Ramiro Charca, de Radio Televisión Popular (RTP), resultaron heridos el 16 de mayo en la localidad de Lipari, municipio de Mecapaca. Estos hechos fueron consecuencia de una emboscada organizada por bloqueadores que operaban desde zonas elevadas, según información de la Asociación Nacional de la Prensa. Rojas fue retenido violentamente y su equipo destruido, mientras que Charca sufrió lesiones por el impacto de piedras. Adicionalmente, otros equipos de prensa fueron hostigados y vehículos de medios de comunicación sufrieron daños.
La SIP expresó su alarma por la violencia dirigida contra el periodismo independiente durante las protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz. La organización emitió una alerta tras las lesiones sufridas por el camarógrafo Hugo Machicado, de Gigavisión, debido al impacto de dinamita en incidentes del 18 de mayo en La Paz. También se denunciaron agresiones con piedras, palos y gases lacrimógenos, además de hostigamiento verbal contra otros periodistas. Esta situación subraya el creciente riesgo al que se exponen los trabajadores de prensa en el desempeño de su oficio, según reportan medios locales.
Pierre Manigault, presidente de la SIP y del grupo Evening Post Publishing Inc. en Charleston, Carolina del Sur, Estados Unidos, declaró que “estos ataques son inaceptables y constituyen una violación a la libertad de prensa. Ningún periodista debe ser agredido por cumplir con su labor de informar a la ciudadanía”. Manigault enfatizó que “el ejercicio periodístico debe desarrollarse en condiciones de seguridad, sin amenazas, ataques ni restricciones”.
Por su parte, Martha Ramos, presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, señaló que “la violencia contra periodistas durante la cobertura de protestas sociales busca silenciar información sobre hechos de claro interés público”. Ramos añadió que “las autoridades tienen la obligación de garantizar condiciones seguras para el trabajo de la prensa”.
La unidad de monitoreo de la Asociación Nacional de la Prensa ha informado sobre un aumento de ataques y agresiones en el contexto de protestas promovidas por sectores sociales y sindicales, en su mayoría afines al expresidente Evo Morales.
La SIP es una organización sin fines de lucro dedicada a defender y promover la libertad de prensa y expresión en las Américas. Está integrada por más de 1.300 publicaciones del hemisferio occidental y tiene su sede en Miami, Florida, Estados Unidos.




