Nueva York.- Durante las festividades de Semana Santa y Pascua, las mesas del mundo se engalanan con una vasta selección de dulces que reflejan profundas raíces culturales y regionales. Desde el reconfortante arroz con leche hasta las crujientes torrejas y los coloridos huevos de Pascua, la diversidad de postres es un elemento central de estas celebraciones.
En España y América Latina, la tradición dicta un abanico de postres ligados estrechamente a la cultura y la historia local. Muchos de estos tienen un origen conventual, caracterizándose por ser fritos y melosos, elementos distintivos de la gastronomía de la época.
Por otro lado, en Estados Unidos, la celebración de Pascua, conocida como Easter, ha adoptado un carácter más comercial y anglosajón. Aquí, la preferencia se inclina hacia la repostería creativa y una amplia gama de chocolates temáticos, con pasteles ligeros de limón y zanahoria marcando el cierre de la festividad con notas cítricas y texturas ligeras.
En resumen, mientras que España y América Latina preservan dulces de origen conventual, la tradición en Estados Unidos se orienta hacia la repostería innovadora y el consumo de dulces comerciales, evidenciando una notable divergencia en las costumbres gastronómicas de la Pascua a nivel global.




