Caracas.- La ciudad de La Guaira se vio sumergida en un estado de caos este viernes debido a la llegada masiva de personas y vehículos con ayuda humanitaria, mientras que los afectados urgían el envío de maquinarias para remover escombros tras los devastadores terremotos ocurridos el miércoles.
El tráfico se detenía absolutamente cada tanto debido a la presencia de equipos de rescate y maquinaria trabajando en diversas zonas, mientras que las sirenas de emergencia, sonidos de motores de motos, bocinas y gritos se mezclaban en el ambiente.
El ministro de Interior, Diosdado Cabello, anunció la restricción del acceso a este estado, cuya militarización fue ordenada horas antes por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. La situación llevó a que algunos donantes espontáneos empezaran a devolverse en medio del colapso.
Más temprano, un grupo de rescatistas mexicanos comenzó su labor en varias estructuras desplomadas. «Silencio total», pedía a gritos un rescatista del Ejército mexicano que intentaba escuchar si había sobrevivientes.
En la comunidad de Los Corales, otro grupo de civiles removía escombros con ayuda de maquinaria y un equipo de rescatistas. «Necesitamos un carro que alumbre!», gritaban decenas de personas que intentaban sacar los cuerpos de unos niños atrapados entre los restos de un edificio.
La situación llevó a que Bárbara Palacios, quien perdió a su esposo en una estructura desplomada, se quejara por el retraso de la ayuda y considerara que la maquinaria debía haber llegado un día después del sismo.
Caída la noche, los equipos de rescate seguían trabajando entre palas, esmeriles y otras herramientas, alimentando el temor de algunos sobre la supervivencia de los niños atrapados. El doble terremoto del pasado miércoles deja al menos 920 muertos y 3.360 heridos, según cifras oficiales.




