La Habana.-
El Gobierno de Cuba anunció este jueves la próxima excarcelación de 51 presos, en una decisión calificada de «soberana» y enmarcada en un acuerdo con El Vaticano.
Esta medida se produce en un contexto de fuertes presiones de Washington sobre La Habana y horas antes de una inusual comparecencia pública del Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, prevista para el viernes por la mañana.
Según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), «El Gobierno de Cuba ha decidido liberar en los próximos días a 51 personas sancionadas a privación de libertad. Todas han cumplido una parte significativa de la pena y han mantenido buena conducta en prisión».
Cuba ha realizado excarcelaciones en ocasiones anteriores, la última en 2025, involucrando a presos que, según algunas ONG, incluían prisioneros por motivos políticos. Muchas de estas liberaciones han sido resultado de acuerdos con El Vaticano o mediación de la Santa Sede.
Cabe destacar que las excarcelaciones en el sistema cubano no son indultos, sino un beneficio que permite la salida del centro penitenciario bajo ciertas condiciones, incluso si la pena no está extinguida.
La Habana justificó esta decisión dentro del «espíritu de buena voluntad, de estrechas y fluidas relaciones entre el Estado cubano y el Vaticano, con el cual se ha mantenido históricamente una comunicación sobre los procesos de revisión y excarcelación de personas privadas de libertad».
El Minrex agregó que se trata de una «decisión soberana» y una «práctica habitual» del sistema de justicia penal cubano, caracterizado por su «trayectoria humanitaria».
La ONG Amnistía Internacional (AI) criticó la «opacidad» del anuncio al no incluir una lista de beneficiarios ni especificar si se trata de «personas privadas de libertad por motivos políticos».
Amnistía Internacional denunció además la «utilización deshumanizante» de presos «como fichas de cambio en un juego político» e insistió en la liberación «inmediata e incondicional» de todas las personas «injustamente encarceladas en Cuba».
Previo al anuncio, el Canciller cubano, Bruno Rodríguez, se reunió el 28 de febrero en El Vaticano con el Papa León XIV, quien había instado al «diálogo» entre La Habana y Washington, y con su secretario de Estado, el Cardenal Pietro Parolin.
Ocho días antes, el embajador estadounidense en Cuba, Mike Hammer, había viajado a Roma para entrevistarse con el secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados, Paul Richard Gallagher.
Según cifras del Minrex, desde el año 2010 el Gobierno cubano ha indultado a 9.905 reclusos, mientras que en los últimos tres años otros 10.000 presos fueron excarcelados por diferentes beneficios. La agencia EFE no pudo verificar estos datos de forma independiente.
En enero de 2025, el Gobierno cubano anunció la liberación gradual de 553 personas tras un acuerdo entre La Habana y la administración saliente del Presidente de EE.UU., Joe Biden, con mediación del Vaticano.
A cambio, Washington retiró a la isla de su lista de países patrocinadores del terrorismo, una sanción con un fuerte impacto financiero para Cuba.
Sin embargo, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca interrumpió este acercamiento, y Washington volvió a incluir a La Habana en su lista negra pocas horas después de la toma de posesión del republicano.
Pese a ello, Cuba siguió adelante con la excarcelación de 2025, que concluyó en marzo de 2025. Aproximadamente la mitad de los beneficiados eran presos por motivos políticos, según registros de varias ONG de derechos humanos.
De acuerdo con la ONG Prisoners Defenders, a finales de febrero su registro de presos por motivos políticos en Cuba alcanzó un máximo histórico de 1.214 personas, siete más que el mes anterior.
Este anuncio de excarcelación llega en un momento crítico para la isla, con Washington ejerciendo una presión significativa sobre el Gobierno cubano, incluyendo un «asedio petrolero» que está asfixiando al país.
La medida de EE.UU., calificada por la ONU como contraria al derecho internacional, ha provocado apagones crónicos y paralizado la ya debilitada economía nacional tras seis años de grave crisis.
Tras las intervenciones de EE.UU. en Venezuela y en Irán, la presión ha aumentado sobre Cuba, a la que la administración Trump señala como próximo objetivo.
Durante semanas, Trump ha afirmado que su administración mantiene contactos con representantes cubanos, afirmaciones que el Gobierno cubano, tras un período de negación, ha dejado de desmentir.




