LA HABANA.- El Gobierno de Cuba emitió este miércoles un enérgico rechazo a la acusación presentada en Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro, relacionada con el derribo de dos avionetas que causó la muerte de cuatro personas hace treinta años.
En una declaración firmada por el Gobierno Revolucionario, La Habana calificó la acción como «un acto despreciable e infame de provocación política», argumentando que «el Gobierno de los Estados Unidos carece de legitimidad y jurisdicción para llevar a cabo esta acción» y que la acusación «descansa en la manipulación deshonesta del incidente que llevó al derribo sobre el espacio aéreo cubano, en febrero de 1996«.
Asimismo, el comunicado señaló que Washington «omite, entre otros detalles, las múltiples denuncias formales presentadas por Cuba en aquel período ante el Departamento de Estado, la Administración Federal de Aviación de los EE.UU. y la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI), sobre las más de 25 violaciones graves y deliberadas del espacio aéreo» de la isla por parte de la organización anticastrista Hermanos al Rescate, con sede en Miami.
El Gobierno cubano reafirmó que su respuesta «constituyó un acto de legítima defensa, amparado por la Carta de las Naciones Unidas, el Convenio de Chicago sobre Aviación Civil Internacional de 1944, y los principios de soberanía aérea y proporcionalidad».
En su defensa, Cuba recordó que «Estados Unidos, que ha sido víctima del uso de la aviación civil con fines terroristas, no permite ni permitiría la violación hostil y provocadora de aeronaves extranjeras sobre su territorio y actuaría, como lo ha demostrado, con el uso de la fuerza».
Además, consideró de «gran cinismo» que la acusación sea formulada por «el mismo Gobierno que ha asesinado a cerca de 200 personas y destruido 57 embarcaciones en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico, lejos del territorio de los Estados Unidos, con el uso desproporcionado de la fuerza militar, por supuestos vínculos con operaciones de narcotráfico nunca demostrados».
Finalmente, La Habana tildó de «espuria» la acusación contra «el líder de la Revolución Cubana» –Raúl Castro, de 94 años y hermano menor de Fidel Castro-, atribuyéndola a «los intentos desesperados de elementos anticubanos por construir una narrativa fraudulenta» contra la isla. Esta situación se enmarca en el reforzamiento de «medidas coercitivas unilaterales», el «bloqueo energético» aplicado desde enero y las «amenazas de agresión armada».
La acusación contra Castro surge en medio de una creciente presión de la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, contra el Gobierno cubano, que incluye un bloqueo petrolero desde hace cinco meses y una ampliación de las sanciones económicas contra la isla.
El presidente Trump ha impuesto un bloqueo petrolero a la isla, elevado sus amenazas de «tomar el control» del país y ampliado las sanciones contra el liderazgo cubano y el conglomerado empresarial militar Gaesa, a cargo del 40 % del producto interno bruto (PIB) de la isla, según estimaciones conservadoras.
Estas acciones, sumadas a la captura en enero en Caracas del presidente venezolano Nicolás Maduro, aliado fundamental de Cuba, han profundizado la crisis económica y humanitaria que sufre la isla, desabastecida de crudo y con problemas energéticos.


