Norfolk, Virginia.- El portaaviones USS Gerald R. Ford arribó este sábado al puerto de Norfolk, Virginia, marcando el fin de un despliegue de 11 meses, el más prolongado para una embarcación de su clase desde la Guerra de Vietnam. Su misión incluyó el apoyo a operativos de Estados Unidos en Irán y acciones relacionadas con la detención de Nicolás Maduro.
La embarcación, el portaaviones más grande del mundo, regresó con una tripulación de aproximadamente 5,000 militares. Fue recibido por altos mandos militares, quienes elogiaron el desempeño de la tripulación durante estos meses de servicio. El Gerald R. Ford pasó un total de 326 días navegando, estableciendo un nuevo récord para la Armada de Estados Unidos.
Este despliegue superó la duración de misiones anteriores, con la excepción del USS Midway en 1973, que navegó 332 días, y el USS Coral Sea en 1965, con 329 días, según informes de US Naval Institute News, un medio del Instituto Naval de los Estados Unidos. Durante el despliegue, se reportó el nacimiento de 76 niños a bordo entre los más de 4,500 miembros del Gerald R. Ford Carrier Strike Group, que incluía también a los destructores USS Bainbridge y USS Mahan.
La travesía del Gerald R. Ford se inició el 24 de junio con un plan que contemplaba escalas en el Mediterráneo y el Mar del Norte. Sin embargo, su itinerario fue modificado en octubre, mientras se encontraba en el puerto de Split, Croacia. En ese momento, autoridades ordenaron su reubicación hacia el Caribe, en medio de especulaciones sobre una posible intervención militar en Venezuela. Esta intervención, según la fuente original, se produjo el 3 de enero de este año y culminó con la detención de Nicolás Maduro, quien se encuentra encarcelado en Nueva York a la espera de juicio.
Posteriormente, tras el inicio de una guerra en Irán el 28 de febrero, el Gerald R. Ford fue enviado a Oriente Medio como parte de un despliegue militar estratégico de Estados Unidos en la región.
A lo largo de sus 11 meses de servicio, el portaaviones enfrentó varios desafíos, incluyendo un incendio importante a bordo y problemas recurrentes en su sistema de tuberías, lo que generó interrogantes sobre la viabilidad de la misión. También se ha debatido el impacto psicológico de una misión tan prolongada en una tripulación que no estaba inicialmente preparada para una travesía de esta magnitud.
A su regreso, un alto mando, en representación del Presidente de los Estados Unidos, otorgó la Presidential Unit Citation al USS Gerald R. Ford Carrier Strike Group, reconociendo su servicio y logros históricos.


