Estados Unidos.- El 28 de abril de 2026 fue presentada una muestra de un pasaporte estadounidense conmemorativo de edición limitada, que celebra el 250 aniversario de los Estados Unidos e incluye una imagen del presidente Donald Trump. (Crédito: Jon Elswick | AP)
La inclusión de la imagen del actual presidente, Donald Trump, en documentos oficiales, símbolos de identificación e infraestructuras públicas, ha marcado una tendencia de personalización en ámbitos institucionales. Esta iniciativa subraya un esfuerzo por consolidar un legado antes de la conclusión de su mandato.
La acción más reciente es el lanzamiento de los nuevos pasaportes conmemorativos por el 250 aniversario de la independencia del país. Estos documentos incluirán el rostro del mandatario junto a la Declaración de Independencia y la bandera estadounidense, además de su firma en color dorado en una de las páginas interiores.
La presencia de Trump no se limita a los pasaportes. El Departamento del Tesoro anunció que su firma aparecerá en futuros billetes de dólar. Esta sería la primera vez que la rúbrica de un presidente en ejercicio se incorpora al papel moneda estadounidense, con una emisión prevista antes del 4 de julio, y que, según el Gobierno, busca resaltar los logros económicos de su administración.
A esto se suma la aprobación de una moneda conmemorativa de oro de 24 quilates con la imagen de Trump apoyando sus puños sobre un escritorio, la cual ya se exhibe en la Galería Nacional de Retratos de Washington. El diseño, avalado por un comité federal de arte cuyos miembros fueron designados por el propio Trump, ha sido cuestionado debido a la normativa que prohíbe la representación de presidentes en ejercicio en dinero en circulación.
Fuera del ámbito monetario, la imagen del mandatario se ha extendido al paisaje urbano de la capital, Washington D.C., donde grandes fotografías suyas cubren fachadas de edificios, generando una omnipresencia visual poco común para un presidente en funciones. Su rostro también ha sido integrado en los pases anuales de los parques nacionales como parte de las celebraciones por el Día de la Independencia, haciendo que el acceso a montañas y bosques esté ahora acompañado de su retrato oficial.
La estrategia de perpetuar su apellido ha alcanzado algunos de los edificios más simbólicos de la capital estadounidense, donde espacios concebidos como monumentos nacionales han pasado a incorporar, en mayor o menor medida, la marca Trump.
El pasado diciembre, el Departamento de Estado presentó la nueva fachada del Instituto de la Paz de Estados Unidos, ahora rotulado como “Instituto de Paz de Estados Unidos Donald J. Trump”. Esta acción representó la primera vez que un centro creado por el Congreso y dedicado durante décadas al estudio y prevención de conflictos era rebautizado.
Pocas semanas después, el histórico Centro Kennedy de Washington, principal recinto de artes escénicas de la capital y memorial oficial de John F. Kennedy, fue rebautizado por su junta directiva como “Centro Donald J. Trump y John F. Kennedy”. Esta decisión provocó el malestar de la familia Kennedy y abrió un debate sobre el alcance de la capacidad presidencial para transformar un legado cultural dedicado a un mandatario asesinado.
Adicionalmente, en un intento que no prosperó, Trump llegó a proponer que el aeropuerto Washington-Dulles y la estación Penn de Nueva York fueran rebautizados con su nombre como condición para desbloquear fondos federales destinados a un proyecto ferroviario en la gran manzana, valorado en unos 16.000 millones de dólares.


