Líbano.- El Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud Pública del Líbano ha confirmado un incremento constante de víctimas civiles y militares en diversas regiones del país. El balance acumulado desde el 2 de marzo hasta el 20 de mayo refleja un aumento significativo en el número de afectados por el conflicto.
Las cifras actuales superan el reporte anterior, que contabilizaba 3.042 muertos y 9.301 heridos, lo que subraya las devastadoras consecuencias de los enfrentamientos y bombardeos para la población libanesa. Particularmente preocupante es el dato de que más de 400 personas han fallecido incluso después de la entrada en vigor del alto el fuego pactado a mediados de abril.
El sur del Líbano sigue siendo el epicentro de la violencia, con ataques aéreos, bombardeos de artillería y detonaciones controladas de viviendas atribuidas al Ejército israelí. Durante la jornada reciente, las fuerzas israelíes intensificaron nuevamente sus operaciones militares en varias localidades del sur libanés.
Estos ataques cobraron la vida de al menos siete personas en incursiones dirigidas contra Doueir y Tebnine, dos zonas que han sufrido daños constantes en las últimas semanas.
La crítica situación mantiene en alerta a miles de familias que permanecen desplazadas o atrapadas en áreas afectadas por la violencia. Simultáneamente, crece la preocupación internacional por una posible expansión del conflicto en Oriente Medio.
Por su parte, el grupo chií libanés Hizbulá aseguró haber lanzado varios ataques contra posiciones israelíes ubicadas en territorios ocupados del sur del Líbano, lo que aumenta la tensión militar en la frontera.
A pesar de la deteriorada situación de seguridad, el pasado viernes, Israel y el Líbano acordaron extender el alto el fuego durante 45 días adicionales. Ambas partes también se comprometieron a celebrar reuniones militares y políticas en las próximas semanas en un intento por contener la escalada.
No obstante, los ataques diarios y el continuo aumento de víctimas ponen en duda la efectividad real de la tregua y alimentan el temor de que la región ingrese en una nueva fase de confrontación más amplia y devastadora.


