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LUPERÓN, PUERTO PLATA. – El 9 de octubre de 2009 no fue una fecha cualquiera para este municipio; fue el día en que el silencio se apoderó de los pasillos del emblemático
Luperón Beach Resort. Aquel cierre definitivo no solo marcó el cese de operaciones de una infraestructura, sino el inicio de un declive económico que frenó en seco lo que prometía ser el despegue turístico definitivo de una zona con condiciones naturales envidiables.
El complejo, que en su etapa final operaba bajo la denominación corporativa del grupo español Hotasa Luperón Beach Resort, integraba también al hotel Tropical Beach. Juntos, conformaban una robusta oferta de 700 habitaciones que, en sus años de mayor esplendor, servía de motor principal para la economía local.
El Desplome de un Motor Económico
La magnitud del impacto se mide en rostros humanos. La nómina conjunta, que en sus mejores tiempos alcanzó los 1,300 trabajadores, se vio asfixiada por una crisis de rentabilidad que golpeó con fuerza la costa norte. Al momento del cierre, cientos de familias perdieron su sustento directo, provocando un «efecto dominó» devastador: restaurantes, artesanos y el sector transporte vieron desaparecer a su principal cliente.
Este vacío laboral forzó un éxodo masivo de mano de obra calificada hacia polos turísticos como Bávaro o Punta Cana, dejando a Luperón sumido en un estancamiento del que aún lucha por salir.
De Joya Turística a Ruinas de Salitre
Hoy, el panorama en Playa Grande es desolador. Lo que fue un símbolo de hospitalidad ha sucumbido ante el abandono, el saqueo y la acción implacable del salitre. Las estructuras, ahora en ruinas, representan un desafío visual y ambiental para el entorno, convirtiéndose en el recordatorio físico de un capítulo complejo en la historia del turismo dominicano.
La Promesa de Rescate
A pesar del deterioro, el complejo sigue siendo el termómetro de la inversión en el municipio. Durante la última década, el Estado y el sector privado han amagado con proyectos de recuperación que aún no cristalizan:
- Interés Internacional: Inversionistas han puesto el ojo en la propiedad para transformarla en complejos de lujo o centros exclusivos para jubilados extranjeros.
- Visión Estratégica: El Ministerio de Turismo ha planteado modelos de bajo impacto y turismo náutico, buscando capitalizar la seguridad natural de la Bahía de Luperón, reconocida mundialmente como el mejor refugio para veleristas en el Caribe.
La reactivación de este «gigante dormido» sigue siendo el tema central de debate entre quienes aspiran a que Luperón recupere su lugar en el mapa turístico de la provincia de Puerto Plata. Mientras tanto, sus muros en ruinas esperan por una inversión que transforme el abandono en el nuevo arranque que la comunidad reclama.


