Estados Unidos.- Las solicitudes de beneficios por desempleo en Estados Unidos registraron una caída semanal, alcanzando las 207,000 peticiones, una cifra que, en apariencia, ofrece un respiro sobre la situación del empleo. Sin embargo, este dato, publicado por el Departamento de Trabajo (DOL) el jueves 16 de abril de 2026, no refleja la complejidad completa de un mercado laboral bajo creciente presión.
El informe del DOL detalló que, para la semana que concluyó el 11 de abril, las solicitudes descendieron en 11,000, marcando la mayor disminución semanal desde febrero y manteniendo los despidos activos en rangos históricamente bajos. A pesar de ello, el panorama general presenta señales contradictorias que inciden directamente en la economía de los trabajadores.
La media móvil de cuatro semanas, un indicador que suaviza las fluctuaciones semanales, experimentó un ligero aumento a 209,750 solicitudes, sugiriendo una tendencia de fondo más estable, pero sin indicar un descenso en la tasa de desempleo. Además, el número de personas que continúan recibiendo beneficios por desempleo creció en 31,000, llegando a 1.82 millones en la semana que finalizó el 4 de abril. Esta cifra es superior a los 1.78 millones registrados en el mismo período de 2025, según el Departamento de Trabajo.
Fuentes expertas advierten que existe un desfase entre los anuncios de recortes de empleo por parte de las empresas y su reflejo en los datos oficiales. En marzo de 2026, diversas compañías estadounidenses anunciaron 275,240 recortes de empleo, lo que representa un incremento del 60% respecto a febrero y del 205% en comparación con el mismo mes del año anterior, de acuerdo con un reporte de Challenger, Gray & Christmas. Estos incrementos se atribuyen a la incertidumbre generada por los aranceles, el alza de los costos energéticos vinculados al conflicto con Irán y la reconfiguración tecnológica de varios sectores.
Entre las grandes corporaciones que han implementado recortes se encuentran UPS (con 30,000 empleos previstos en 2026), Amazon, Oracle, Morgan Stanley, Block y Meta. Estos despidos se materializan a lo largo de varias semanas, lo que provoca que su impacto en los reportes de solicitudes de desempleo sea gradual y pueda distorsionar la percepción real de la situación laboral.
Analistas de Verified Investing señalaron que el informe del 17 de abril será el primero en capturar “de forma mecánica” los efectos de los aranceles en los despidos. La situación actual se describe como un mercado de “bajo despido, baja contratación”, lo que implica una menor probabilidad de perder el empleo, pero también una escasez de nuevas oportunidades.
La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) reportó que el empleo creció en 178,000 puestos en marzo, la mayor ganancia mensual en 15 meses. No obstante, la tasa de desempleo bajó a un 4.3% principalmente debido a que 396,000 personas abandonaron la fuerza laboral, y no por haber encontrado trabajo, lo que llevó la tasa de participación laboral a su nivel más bajo desde la pandemia.
Esta dinámica sugiere que los trabajadores activos se aferran a sus puestos, mientras que los desempleados enfrentan mayores dificultades para reinsertarse en el mercado.
Un aspecto crucial, aunque menos publicitado, es la presión sobre el poder adquisitivo de los salarios. Según Reuters y el BLS, el crecimiento salarial en marzo fue el más lento en casi cinco años. En términos reales, ajustados a la inflación, los salarios por hora cayeron un 0.6% mensual en marzo, ya que el aumento de precios superó el de los ingresos. Anualmente, el crecimiento real del salario es de apenas un 0.3%.
Para una familia con ingresos estables que enfrenta una inflación anual del 3.3%, y un incremento del 12.5% en los costos energéticos, la pérdida de poder adquisitivo es tangible y no se refleja en los comunicados oficiales.
El mercado laboral tampoco impacta de manera uniforme a todos los segmentos de la población. La comunidad hispana, por ejemplo, está más expuesta a la volatilidad laboral. En marzo de 2026, la tasa de desempleo para trabajadores hispanos fue del 5.2%, casi dos puntos porcentuales por encima de la tasa para trabajadores blancos no hispanos (3.6%), según el BLS.
Adicionalmente, los trabajadores hispanos están sobrerrepresentados en sectores con mayor inestabilidad, como la construcción, los servicios de alimentos, el transporte y la manufactura, todos ellos afectados por el aumento de los costos energéticos y la incertidumbre arancelaria.
La desaceleración del crecimiento salarial agrava la situación de las personas con ingresos más bajos. Con el aumento constante de los costos de alquiler, gasolina y servicios, el margen financiero de estas familias se reduce mes a mes.
Los analistas concuerdan en que los próximos reportes serán clave para determinar si el mercado laboral puede absorber la presión actual o si cede. El informe de solicitudes de desempleo del jueves será el primero en reflejar despidos directamente vinculados a los aranceles vigentes desde el 5 de abril. El reporte del 23 de abril contendrá las primeras dos semanas completas post-aranceles. Si las solicitudes superan de forma sostenida el umbral de 225,000, los economistas anticipan un cambio de tendencia. Un análisis de Verified Investing advierte que salir del rango “normal” de 200,000 a 250,000 al alza sería una “señal clara de deterioro”.




