LA PAZ.- Miles de mineros cooperativistas marcharon este jueves en La Paz, Bolivia, para exigir al Gobierno atención a sus demandas, incluyendo la provisión de combustible y explosivos para sus actividades, en una manifestación que culminó en violentos enfrentamientos con agentes antidisturbios.
La protesta se inició en la ciudad de El Alto y avanzó hacia la vecina La Paz, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, mientras los participantes detonaban cargas de dinamita y petardos como parte de su movilización.
Durante el recorrido, algunos mineros agredieron verbal y físicamente a transeúntes que cuestionaron la protesta. Esta acción interrumpió la circulación vehicular y forzó el cierre de comercios por varias horas, especialmente en el centro de La Paz.
El presidente de la Federación de Cooperativas Mineras de La Paz (Fedecomin), Ladislao Prado, declaró a la agencia EFE que la movilización se realizó por «demandas justas y necesarias» y en defensa de la «institucionalidad» de su organización.
Prado destacó que su protesta difiere de las exigencias de la Central Obrera Boliviana (COB), una organización sindical que demanda un aumento salarial del 20 % y la renuncia del presidente Rodrigo Paz desde la semana pasada. Similarmente, campesinos del departamento de La Paz mantienen bloqueos de carreteras en el altiplano desde hace nueve días con la misma exigencia.
Los mineros cooperativistas, dedicados mayoritariamente a la explotación de oro, operan en asociaciones en zonas asignadas y no dependen del Estado, a diferencia de los mineros asalariados que trabajan en empresas estatales y privadas y son miembros de la COB.
La movilización escaló cuando llegó a una calle cercana a la Casa Grande del Pueblo, sede del Ejecutivo boliviano, donde una barrera policial con estructuras metálicas intentó contener a los manifestantes.
Los mineros intentaron romper el cerco policial utilizando cargas de dinamita, lo que provocó una respuesta de la Policía con gases lacrimógenos. Los choques duraron más de dos horas y resultaron en al menos dos arrestados, a pesar de que dirigentes del sector se encontraban reunidos con autoridades en la sede de Gobierno.
Esta protesta del sector minero cooperativista coincidió con otra masiva manifestación de maestros rurales, quienes bloquearon la avenida del Ministerio de Educación para exigir aumentos salariales y rechazar la «descentralización de la educación», entre otras demandas.
Adicionalmente a los bloqueos de los campesinos, un grupo afín al expresidente Evo Morales (2006-2019) avanza en una marcha desde el altiplano con el objetivo de pedir la renuncia del presidente Paz.
El Gobierno informó que dos personas fallecieron el miércoles al no poder recibir atención médica oportuna debido a los bloqueos de carreteras. Ante esta situación, el Ejecutivo exigió el «levantamiento inmediato y el cese de estas acciones que atentan contra el derecho a la vida», la «libre circulación y la seguridad» de los ciudadanos.


