República Dominicana.- A 27 días del inicio de la Copa Mundial de 2026, la atención se centra en uno de los registros más impresionantes en la historia del fútbol: los 27 goles anotados por la legendaria selección de Hungría en el Mundial de Suiza 1954, una marca que ha permanecido invicta por más de siete décadas.
Aquel equipo, liderado por el mítico Ferenc Puskás, deslumbró al mundo con un estilo de juego ofensivo y dominante, que se tradujo en resultados históricos como el 9-0 contra Corea del Sur y el 8-3 frente a Alemania en la fase de grupos. En solo cinco partidos, los húngaros registraron un promedio de 5.4 goles por encuentro, una cifra que se considera casi inalcanzable en el fútbol contemporáneo.
Pese a su arrollador poderío ofensivo, Hungría no pudo completar su gesta. En la final, cayeron 3-2 ante Alemania en el célebre “Milagro de Berna”, dejando su récord goleador como un testimonio de grandeza, pero sin la corona mundial.
Desde entonces, ninguna selección ha logrado aproximarse seriamente a esa marca. El fútbol ha evolucionado hacia sistemas tácticos más cerrados y estructuras defensivas más complejas, lo que ha reducido significativamente los marcadores abultados en las grandes competiciones.
Ni siquiera selecciones campeonas históricas han conseguido superar este registro. España, por ejemplo, conquistó el Mundial de Sudáfrica 2010 con apenas ocho goles, mientras que Francia levantó la copa en Rusia 2018 con 14 tantos. Incluso el célebre Brasil de Pelé en México 1970 finalizó con 19 goles, aún lejos del récord de Hungría.
No obstante, el nuevo formato del Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, abre una posibilidad inédita para desafiar esta histórica cifra.
La expansión del torneo a 48 selecciones incrementará el número de partidos, lo que significará que los finalistas deberán disputar ocho encuentros para alzarse con el título. Adicionalmente, la incorporación de una ronda extra y la participación de selecciones debutantes podrían propiciar marcadores abultados en las primeras fases del campeonato.
Con un partido adicional en el calendario, una selección que logre mantener un promedio cercano a 3.5 goles por juego tendría opciones reales de igualar o incluso superar la legendaria marca de Hungría.
El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá se perfila así no solo como una fiesta global del fútbol, sino también como un escenario propicio para que alguna potencia ofensiva intente derribar uno de los récords más antiguos y emblemáticos de la Copa del Mundo.


