Nueva York.-
Cientos de neoyorquinos salieron a las calles este 1 de mayo para conmemorar el Día Internacional del Trabajo, sumándose a una jornada nacional de protesta. Las demandas principales de los manifestantes incluyeron el fin de las deportaciones, el respeto a los trabajadores, la implementación de mayores impuestos para los sectores más ricos y el rechazo a la agenda del entonces presidente Donald Trump. La movilización también instó a una jornada sin clases, sin compras y sin empleados en negocios.
La movilización en la Gran Manzana, parte de una jornada de protesta nacional, concentró a diversos grupos en múltiples puntos de la ciudad a lo largo del día. Los lemas predominantes entre los manifestantes fueron “no guerras, no ICE y no multimillonarios” y “trabajadores por encima de los multimillonarios”.
Las concentraciones tuvieron lugar en diversas localizaciones clave de los cinco condados, incluyendo Union Square, Washington Square Park, Prospect Park, MacDonald Park y Bryant Park. Según los organizadores, entre ellos el colectivo May Day Strong NYC, sindicatos, organizaciones comunitarias y asociaciones de inmigrantes, el objetivo era destacar que, a pesar de los abusos que enfrentan miles de personas en Nueva York, continuarán exigiendo el respeto a la ley y la dignidad humana.
Entre los reclamos centrales figuraron “salarios más altos, mejores condiciones laborales y mayores protecciones para los trabajadores”. Los manifestantes denunciaron la desigualdad económica, la aplicación de leyes de inmigración consideradas injustas y el impacto de conflictos globales en el costo de vida, urgiendo a la implementación de reformas que salvaguarden a la clase trabajadora y a las familias inmigrantes.
Eduardo Becerra, un trabajador de construcción presente en la protesta de Union Square, expresó: “No es justo que tengamos que seguir saliendo a protestar para exigir protecciones básicas de sentido común que merecemos en este país, como buenas condiciones de trabajo, sueldos que alcancen para vivir con dignidad, no persecución a los inmigrantes y fin a la esclavitud laboral”.
El trabajador colombiano Becerra añadió un mensaje de resistencia: “No nos callaremos. Vamos a seguir peleando y si el gobierno federal sigue empecinado en aplaudir todas las barbaridades que el presidente Trump insiste en promover, aquí vamos a insistir con nuestras protestas. Nuestros votos hablarán en las urnas”. Instó a los líderes políticos, incluyendo al Presidente, la gobernadora y el alcalde, a escuchar las demandas de la mayoría trabajadora, no solo las de los ricos y las corporaciones.
Por su parte, Julián Castillo, un participante de El Bronx en la manifestación de Union Square, sostuvo una pancarta con el lema “No más ICE en Nueva York”. Castillo demandó que, en reconocimiento a la clase trabajadora, en gran medida inmigrante, el Estado impulse mejoras que garanticen su tranquilidad.
El trabajador de la industria de restaurantes Castillo manifestó: “Yo sé que Nueva York es una sitio santuario, y aunque nuestros líderes no son racistas como Trump, todavía falta que haya más protecciones para nuestra gente. ICE está persiguiendo a inmigrantes con papeles y sin papeles y ha sembrado miedo entre nuestra gente. Eso no puede continuar”. Hizo un llamado directo a la Gobernadora y al alcalde para que refuercen las protecciones frente a los agentes federales y aumenten los impuestos a los millonarios, lo que permitiría incrementar los salarios y financiar programas sociales esenciales.
La Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar (NDWA) utilizó la jornada para reclamar la valoración de la labor de miles de mujeres del sector, muchas de las cuales enfrentan la negación de salarios dignos, protecciones básicas y el respeto que merecen. La organización exigió un aumento del poder de los sectores más vulnerables.
Según la NDWA, “este año, mientras las trabajadoras del hogar y las familias trabajadoras enfrentan una profunda inseguridad económica, ataques contra las comunidades inmigrantes y un clima creciente de miedo e inestabilidad, renovamos nuestro compromiso con la larga lucha que tenemos por delante: construir un movimiento laboral más fuerte, cimentado en la unidad, el cuidado y el poder colectivo”. La organización reiteró su objetivo de luchar por un futuro en el que todas las trabajadoras puedan vivir y trabajar sin miedo, con salarios dignos y con plenos derechos y dignidad.
Entre los cánticos coreados se escucharon “Fuera ICE, fuera ICE. Esta es una ciudad de inmigrantes. Aquí en Nueva York no queremos a ICE”. Los manifestantes portaban pancartas en contra del entonces presidente Trump y la agenda del gobierno federal, la cual calificaron de “peligrosa”.
Cynthia López subrayó la urgencia de que los líderes políticos, tanto en Nueva York como a nivel nacional, formen un frente unido contra Trump y sus políticas. “No queremos reyes, no queremos guerras y necesitamos que los millonarios paguen más impuestos porque es lo justo en defensa de las clases trabajadoras”, afirmó.
López enfatizó que, en medio de las negociaciones del presupuesto estatal en Albany, la aprobación de un aumento en los impuestos a los más ricos debe ser una prioridad.
Gustavo Gordillo, copresidente de los Socialistas Democráticos de América en la ciudad de Nueva York (NYC-DSA), destacó que las protestas del 1 de mayo articulan demandas “claramente y específicas” en favor de los trabajadores, las cuales no pueden ser ignoradas debido al creciente costo de vida que afecta a millones. “Mientras Trump continúa sus guerras ilegales por todo el mundo y los precios suben, las necesidades básicas de la vida dejan de ser asequibles para la inmensa mayoría de los trabajadores, al tiempo que los multimillonarios y los políticos corruptos siguen lucrándose”, declaró Gordillo, instando a Albany a aprobar protecciones urgentes.
La NYC-DSA expresó su solidaridad con los sindicatos de Nueva York y el movimiento de la clase trabajadora, demandando la aprobación de las iniciativas ‘New York for All’ y ‘Dignity Not Detention’. Gordillo añadió que se busca un presupuesto estatal que grave a multimillonarios y corporaciones, reinvirtiendo los beneficios en el bien público.
El nombre de la Gobernadora Hochul fue prominentemente mencionado entre los manifestantes de Union Square, casi con la misma frecuencia que el de Trump. El clamor principal era que el presupuesto estatal no omita la imposición de mayores tributos a los más ricos.
Steven Fordam, otro manifestante, afirmó: “Nosotros tenemos el poder. Unidos tenemos el poder y Albany tiene que escucharnos. Respeto a las clases trabajadoras, ICE fuera de nuestras comunidades, y por favor, Gobernadora Hochul, póngase del lado de las familias trabajadoras y no de las corporaciones: impuestos para los millonarios”. Fordam argumentó que gravar a los más ricos protegería la atención médica, la asistencia alimentaria y otros servicios esenciales.
Joseph Geevarghese, director ejecutivo de la organización Our Revolution, señaló que “El Primero de Mayo siempre ha sido una jornada en la que las trabajadoras exigen dignidad, justicia y una voz en las decisiones que moldean sus vidas. Y hoy, eso implica enfrentarse a un sistema en el que el poder corporativo y la influencia política están disparando los costos e impidiendo la implementación de soluciones reales”. Añadió que, a nivel nacional, la ciudadanía se organiza para demandar una economía que beneficie a los trabajadores, no solo a los ricos.
James Davis, presidente del Congreso del Personal Profesional, sindicato de educadores de los campus de la Universidad CUNY, subrayó la relevancia de fortalecer el movimiento sindical y brindar apoyo a las diversas comunidades congregadas en la manifestación.
“En el Primero de Mayo, demostramos nuestra fuerza como movimiento obrero que comprende la necesidad de solidaridad entre los trabajadores sindicalizados y los no sindicalizados, entre los trabajadores nacidos en el país y los inmigrantes, y entre nuestros estudiantes, el cuerpo docente y el personal”, afirmó Davis.
Paralelamente, frente a la Alcaldía, cuidadoras domiciliarias realizaron una manifestación para solicitar a la administración municipal el fin de los turnos de 24 horas. Denunciaron que esta práctica, por la que solo se les remuneran 13 horas, constituye una forma de “esclavitud legalizada”.
La concentración en Union Square concluyó con un llamado a la no proliferación de guerras y un rotundo rechazo a la incursión de la administración Trump en Irán, acción que los manifestantes calificaron de irresponsable y violatoria de los derechos humanos y la política internacional.
Lucas Menin comentó: “Ojalá que Estados Unidos bajo el mando de Trump deje de seguir considerando que puede hacer lo que quiera cada vez que tiene algún interés particular, pero mientras dura este gobierno, con estas manifestaciones que están ocurriendo en todo el país, estamos hablando claro y fuerte al presidente para decirle que él no es un rey y que seguiremos protestando y resistiendo mientras se va”.
El estudiante de leyes Menin añadió su esperanza de que “pronto todo este capítulo doloroso en el que se han violado leyes fundamentales un día termine y podamos ver un nuevo amanecer para todos en este país de inmigrantes, trabajadores, artistas y seres diversos donde solíamos caber”.


