TAIPÉI.- Taiwán no será “sacrificado” ni “intercambiado” y tampoco renunciará a su modo de vida libre y democrático “bajo presión”, aseguró este domingo el mandatario taiwanés, William Lai. Sus declaraciones se produjeron tras la reciente cumbre celebrada en Pekín entre los presidentes de China y Estados Unidos, Xi Jinping y Donald Trump, donde la situación de la isla fue un punto clave.
Lai subrayó la necesidad de que Estados Unidos continúe vendiendo armas a Taiwán, argumentando que China “sigue sin renunciar al uso de la fuerza para anexar Taiwán” y “continúa expandiendo su poder militar con el objetivo de cambiar el statu quo regional y entre ambos lados del Estrecho”. Estas afirmaciones se realizaron a través de su cuenta oficial de Facebook.
La postura de Lai se emitió tras la visita de Estado de Trump a China, la primera de un presidente estadounidense en casi una década, durante la cual Trump y Xi abordaron la cuestión de Taiwán. La isla es una democracia autónoma que Pekín considera una “parte inalienable” de su territorio.
En una entrevista con la cadena Fox News, Trump reveló haber conversado con Xi sobre Taiwán “toda la noche”, sugiriendo que la aprobación de un importante paquete de armas para la isla era una “muy buena ficha de negociación” para Washington. “Todavía no lo he aprobado, ya veremos qué pasa. Quizás lo haga, quizás no lo haga (…). Es una muy buena ficha de negociación para nosotros, son un montón de armas”, afirmó el entonces presidente.
En su publicación de Facebook, Lai enfatizó que Taiwán es parte de los “intereses centrales” de la comunidad internacional debido a su ubicación geoestratégica y su rol crucial en el desarrollo global de la inteligencia artificial. “Garantizar la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán siempre ha sido un amplio consenso y un interés común entre Taiwán, Estados Unidos y todos los países democráticos del mundo. Taiwán jamás será sacrificado ni intercambiado”, reafirmó Lai, a quien las autoridades chinas suelen calificar de “independentista” y “alborotador”.
Respecto a la independencia de Taiwán, Trump expresó su rechazo a una eventual declaración formal para evitar una “guerra”. “No busco que nadie se independice. Y, ¿Saben?, ¿Se supone que debemos viajar 9.500 millas para librar una guerra? No busco eso”, puntualizó Trump, quien también insinuó que, tras dejar la presidencia de Estados Unidos, Xi podría buscar “apoderarse” de la isla.
Lai lamentó que el contenido de la reunión haya generado “gran preocupación” entre la población taiwanesa, reiterando que la República de China (nombre oficial de Taiwán) “ya es un país democrático, soberano e independiente”. “Defendemos que la República de China y la República Popular China no están subordinadas entre sí, que la soberanía no puede ser violada ni anexada, y que el futuro de la República de China (Taiwán) debe seguir la voluntad de todo el pueblo taiwanés. Este es el mayor consenso del pueblo taiwanés y el statu quo que queremos defender; no existe el llamado problema de la ‘independencia de Taiwán’”, argumentó el mandatario.
Finalmente, Lai reiteró su disposición a entablar un diálogo “sano y ordenado” con China bajo las premisas de “igualdad” y “dignidad”. No obstante, sentenció: “Rechazamos los intentos de China de utilizar la ‘reunificación’ como pretexto para, en realidad, tratar de anexar Taiwán (…). Esta es también la línea roja que mantenemos en las relaciones a través del estrecho”.


