Estados Unidos.- Marie-Thérèse Ross, una ciudadana francesa de 85 años, ha regresado a Francia tras ser liberada de un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Luisiana. Su experiencia de 16 días bajo custodia migratoria, según relató, ha transformado su visión sobre Estados Unidos y sus políticas migratorias.
La señora Ross fue arrestada el pasado 1 de abril en su residencia en Alabama por presuntamente exceder el tiempo permitido de su visa. Describió cómo agentes migratorios golpearon puertas y ventanas de su casa temprano por la mañana, esposándola y trasladándola en pijama, bata y pantuflas, con poco tiempo para entender lo que ocurría, según la agencia AP.
Dos días después de su detención, fue trasladada a un centro en Basile, Luisiana, donde compartió habitación con 58 mujeres. Muchas de ellas eran madres separadas de sus hijos, una situación que Ross calificó de “terrible”, recordando el llanto de menores, incluso bebés, que interrumpía el silencio nocturno en las instalaciones.
La historia de Marie-Thérèse Ross en Estados Unidos comenzó cuando llegó para iniciar una nueva vida junto a William B. Ross, un veterano retirado del ejército estadounidense. Ambos se conocieron décadas atrás mientras él estaba destinado en Francia y ella trabajaba como secretaria en la OTAN. Tras enviudar, retomaron el contacto y decidieron casarse en 2024.
Después del fallecimiento de William en enero por causas naturales, surgió una disputa por la herencia familiar. Documentos judiciales señalan que los hijos del difunto habrían desviado correspondencia de la residencia en Alabama, lo que pudo haber provocado que la señora Ross faltara a una cita migratoria. Un juez incluso solicitó investigar si uno de los hijos, un ex policía estatal y actual empleado federal, utilizó su posición para influir en la detención de su madrastra, acusación que él niega.
La señora Ross describió el centro de detención como un lugar limpio con comida aceptable, pero marcado por un ambiente hostil y ruidoso, donde los guardias se comunicaban constantemente a gritos. A pesar de la adversidad, recordó actos de solidaridad entre las internas, quienes la llamaban “Abuela” y la cuidaban por su avanzada edad.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó que Ross había excedido el período de 90 días permitido por su visa y defendió las condiciones de los centros administrados por ICE. La agencia aseguró que sus instalaciones son inspeccionadas regularmente y que los detenidos reciben alimentos, agua, atención médica y acceso para comunicarse con familiares y abogados.
Antes de esta experiencia, Ross veía a Estados Unidos como un país de justicia y respeto. Ella y su esposo apoyaban políticamente a Donald Trump y consumían habitualmente noticias en Fox News. Sin embargo, afirmó que la detención modificó por completo su percepción, llevándola a concluir que muchas de las mujeres que conoció “no merecían estar encarceladas”, considerando que su único “error fue ser sudamericanas”.
Actualmente, Marie-Thérèse Ross se encuentra con su familia en un suburbio de Nantes, Francia, buscando atención médica para tratar síntomas relacionados con estrés postraumático. Antes de ser liberada, prometió públicamente que hablaría sobre las mujeres que conoció bajo custodia, con la esperanza de ayudarlas.


