SANTO DOMINGO.- Familiares de un pasajero dominicano han denunciado la supuesta retención irregular de dos relojes de la marca Rolex y dos cadenas de oro de uso personal por parte de las autoridades aduanales en el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) José Francisco Peña Gómez. La situación, que involucra a Juan Francisco Tejeda, de 31 años, un viajero procedente de Nueva York, ha generado acusaciones de presiones económicas y un proceso burocrático que califican de “cada vez más complicado”.
La denuncia fue externada por Jaime Mordan, suegro del joven afectado, quien relató que el incidente ocurrió el pasado domingo cuando Tejeda arribó al país junto a su familia en un vuelo de United Airlines. Según Mordan, los artículos fueron retenidos del equipaje de mano de su yerno, bajo el argumento de un supuesto pago de impuestos.
Desde la retención, la familia ha acudido “innumerables veces” a las oficinas de Aduanas en el AILA en un intento por recuperar las prendas. Sin embargo, Mordan asegura que las exigencias económicas y las versiones sobre los pagos requeridos han variado constantemente. Inicialmente, se les habría informado que el monto a pagar oscilaba entre US$1,300 y US$1,500, cifra que, según el denunciante, ha cambiado en visitas posteriores.
“El proceso va de más en peor, porque el señor, cada vez que uno busca una persona relacionada para que trate de hablar con él, lo bota de la oficina y se niega rotundamente a ceder”, expresó Mordan, refiriéndose a un funcionario de aduanas implicado en el caso.
El familiar insistió en que los relojes y cadenas son pertenencias de uso personal de Juan Francisco Tejeda y no estaban destinados a fines comerciales. Detalló que algunas de estas joyas eran transportadas puestas por el joven al momento de su llegada.
En una ocasión, la familia pudo observar los artículos retenidos e incluso grabó un video como evidencia de que permanecían bajo custodia de las autoridades. Mordan también aseguró que un empleado de Aduanas insinuó que las prendas podrían quedar retenidas indefinidamente si no se accedía a las “exigencias económicas”, lo que el denunciante interpretó como un intento de extorsión.
Aunque Mordan admitió no tener pruebas de una posible sustracción de las prendas, el proceso ha estado rodeado de retrasos y contradicciones. Además, reveló que en la documentación de retención se habría colocado una cantidad de artículos diferente a la real, lo que, según él, generó mayor confusión, ya que “pusieron cantidades por uno, pero eran cuatro prendas: dos cadenas y dos relojes”.


