Tucson: Programa «La Bodega» Asiste con Alimentos a Migrantes Indocumentados que Temen la Deportación

Date:

Tucson, Arizona.- Organizaciones comunitarias en Tucson, Arizona, han implementado el programa «La Bodega«, una iniciativa que provee alimentos básicos y artículos de higiene personal directamente a los hogares de familias migrantes indocumentadas. Estas familias, por temor a ser detenidas o deportadas, evitan salir de sus residencias.

El objetivo principal de «La Bodega» es asistir a individuos y familias que experimentan inseguridad alimentaria, una situación agravada por las restricciones de movilidad impuestas por el temor a los operativos migratorios.

Los beneficiarios del programa reciben productos esenciales como harina, sopa, verduras enlatadas, aceite, azúcar, queso, tortillas, huevos y verduras frescas.

Una mujer mexicana, quien solicitó ser identificada únicamente como María, expresó al recibir la asistencia alimentaria: «Esta comida es lo único que tendremos esta semana».

María relató que su esposo y su hijo fueron previamente detenidos por el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

La iniciativa, organizada por voluntarios, surgió como respuesta al acoso que enfrentan los inmigrantes indocumentados, especialmente durante la administración del entonces presidente Donald Trump, periodo en el que se deportaron a más de 600,000 inmigrantes hasta diciembre pasado, según datos del centro de estudios Migration Policy Institute.

Lucía Vindiola, organizadora de «La Bodega«, explicó el origen del programa: «Empezamos este programa porque, hablando con la gente, vimos una gran necesidad de alimentos. Las personas tienen mucho miedo de ir a las tiendas para comprar inclusive lo más indispensable como es la comida».

En Tucson, así como en otras ciudades de Estados Unidos, los centros comerciales y tiendas frecuentadas por la comunidad latina e inmigrante han sido objeto de operativos sorpresivos por parte de agentes de ICE.

«Literalmente podemos decir que tenemos familias, incluyendo niños, que están pasando hambre», afirmó Vindiola con preocupación.

Los voluntarios del programa se encargan de la recaudación de donaciones de alimentos y han alquilado un almacén con refrigeración. En este espacio, se reúnen al menos una vez al mes para preparar cajas con víveres básicos que posteriormente son entregados a las familias necesitadas.

Adicionalmente, se preparan bolsas con artículos de higiene personal, que incluyen papel higiénico, pasta dental, champú, jabón, cepillos de dientes, servilletas y desodorante.

Vindiola señaló que, en los últimos meses, la comunidad inmigrante experimenta un «verdadero terror» ante la posibilidad de ser arrestada por las autoridades migratorias.

Los activistas que colaboran con la iniciativa han reportado el hallazgo de vehículos abandonados de padres y madres que fueron arrestados mientras se dirigían a sus trabajos, a consultas médicas o al llevar a sus hijos a la escuela.

«Por lo general, las personas que son arrestadas son aquellas que salen a la calle a trabajar: el padre, la madre o hermanos mayores, quienes constituyen el sustento de la familia. Al perder este ingreso, el resto de la familia se encuentra en serios problemas», explicó.

Vindiola detalló que numerosas familias se ven, de un día para otro, sin ingresos económicos, enfrentando el difícil dilema entre pagar la renta, adquirir medicamentos o comprar alimentos.

Para voluntarios de «La Bodega«, como Sofía Álvarez, ofrecer incluso una «gotita» de ayuda a las familias migrantes en lo que describen como «un mar de problemas» tiene un «significado profundo».

Álvarez, una inmigrante colombiana, añadió: «El poder llevarles alimentos directamente a sus casas no solo los está alimentando, sino que es una forma de dar apoyo, compasión y llevarles el mensaje de que su comunidad los apoya».

La voluntaria aseguró que esperaban que bajo una eventual segunda presidencia de Trump la situación para los migrantes indocumentados se complicara, pero nunca imaginaron ver que niños en las escuelas fueran utilizados como «carnada» para arrestar a sus padres.

Un equipo de EFE acompañó a los voluntarios en un recorrido por barrios con alta concentración de inmigrantes, incluyendo una comunidad de casas rodantes. Allí, se constató que varias familias, incluso tres en una misma vivienda, se ven obligadas a vivir en condiciones de hacinamiento para poder ahorrar dinero y compartir gastos.

«Hay mucha gente viviendo en un solo lugar; algunos han perdido a sus esposos, quienes fueron arrestados por ICE«, señaló Vindiola mientras descargaba cajas de alimentos de su vehículo.

Otro de los beneficiarios del programa es Martín Peralta, un inmigrante mexicano que se desempeña como jornalero y que recientemente sufrió un atropello automovilístico.

Peralta indicó que los jornaleros son objeto de constante acoso por parte de las autoridades migratorias y que muchos atraviesan situaciones de extrema dificultad.

«Estoy muy agradecido por esta ayuda, por esta comida; sin ella me las vería muy negras», enfatizó Peralta.

«Nos gustaría hacer más, pero cada vez son más los que necesitan ayuda», concluyó Vindiola.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Compartir Articulo:

spot_img

Popular

Más como esto
Relacionado

Colombia: El fervor por el álbum del Mundial impulsa un vibrante mercado de cromos

Bogotá.- La pasión por completar los álbumes del Mundial...

Rubio y Fidan Debaten Gasto en Defensa de la OTAN y Tensión en el Estrecho de Ormuz

Helsingborg, Suecia.- El secretario de Estado de Estados Unidos,...

La OTAN evalúa el futuro de la presencia militar de EE. UU. en Europa

HELSINGBORG, SUECIA.– Los ministros de Exteriores de la OTAN...