Santo Domingo.-
Las recientes y cada vez más intensas lluvias en la República Dominicana, acentuadas por los efectos del cambio climático, han puesto de manifiesto la crítica realidad de miles de familias que residen en zonas de alto riesgo. Estos asentamientos, ubicados principalmente a orillas de cañadas y ríos, enfrentan inundaciones recurrentes que resultan en pérdidas materiales y desplazamientos.
Uno de los puntos más afectados durante los últimos episodios de precipitaciones fue el Gran Santo Domingo, donde sectores como Las 800 y Nuevo Amanecer, en Los Alcarrizos, sufrieron el desbordamiento de cañadas y del arroyo Lebrón. Decenas de familias fueron afectadas, perdiendo sus pertenencias y viéndose obligadas a evacuar sus viviendas.
Ante esta situación, el presidente Luis Abinader informó que el Gobierno, en coordinación con el Ayuntamiento de Los Alcarrizos, ha estado implementando intervenciones en importantes cañadas. Entre ellas se encuentran la cañada Jicaco y el arroyo Lebrón, que se extiende desde Pedro Brand, donde ya se han construido dos puentes y las obras continúan en los puntos más críticos.
El mandatario enfatizó la relación directa entre estas obras y los incidentes recientes. “Todas las inundaciones de aquí tienen que ver con esa parte del arroyo Lebrón”, declaró el presidente Abinader al referirse a la zona impactada. Asimismo, anunció que visitará otras comunidades golpeadas por las lluvias, incluyendo Montellano e Imbert, en Puerto Plata. Subrayó, además, el despliegue de equipos gubernamentales en diversas provincias para brindar asistencia a las familias damnificadas.
Por su parte, el alcalde de Los Alcarrizos, Junior Santos, calificó el desbordamiento del arroyo Lebrón como un evento sin precedentes en décadas para el municipio. “Aquí, lamentablemente lo que pasó nunca había pasado en 50 años que tenemos caminando en Los Alcarrizos. Hoy nosotros estamos siendo afectados”, afirmó el alcalde Santos, mientras explicaba que ya se trabaja en una solución definitiva mediante la canalización con muros de gaviones.
Santos añadió que el arroyo Jicaco, con una extensión de aproximadamente dos kilómetros, ya cuenta con más de 600 metros encajonados, y que el reciente evento ocurrió durante este proceso de intervención.
En el mismo contexto, el ministro del Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones alertó sobre la realidad de miles de familias que habitan en cañadas y áreas de alto riesgo en el país, muchas de las cuales no poseen la titularidad de sus viviendas. Detalló que, en ciertos casos, estas familias llegan a pagar alquileres que oscilan entre los 5,000 y 8,000 pesos mensuales por espacios informales, a pesar de la extrema vulnerabilidad de su ubicación.
El ministro resaltó que el desafío no radica únicamente en la carencia de viviendas, sino también en la peligrosa localización de numerosas comunidades, lo que convierte cada episodio de lluvia intensa en una situación de emergencia nacional.
Mientras tanto, el Gobierno reitera su compromiso de continuar desarrollando programas de vivienda social y explorando alternativas de financiamiento para ofrecer soluciones habitacionales más seguras a las familias de bajos ingresos. Las autoridades concuerdan en que el objetivo fundamental es no solo construir nuevas viviendas, sino también mitigar el riesgo inherente a la vida de miles de ciudadanos que, con cada aguacero, pierden sus bienes o se ven forzados a empezar de nuevo.






