Internacional.- El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, ha desplegado una intensa agenda diplomática con representantes de China, Japón y Pakistán, en un momento crucial ante el inminente vencimiento del alto el fuego con Estados Unidos. Este esfuerzo se produce en medio de crecientes expectativas para una nueva ronda de negociaciones entre Teherán y Washington, impulsadas significativamente por Islamabad.
Durante su visita, Araqchí mantuvo conversaciones con su homólogo chino, Wang Yi, quien describió la situación actual como una “etapa crítica” en la transición de la guerra hacia la paz. El jefe de la diplomacia china reafirmó el respaldo de su país a la continuidad del alto el fuego y el diálogo, argumentando que esto responde tanto a los intereses del pueblo iraní como a las expectativas de la comunidad internacional. China, consolidada como uno de los aliados más influyentes de Irán, reiteró su disposición a desempeñar un papel clave en la promoción de la estabilidad en Oriente Medio. A pesar de haber condenado la escalada bélica desde la ofensiva del 28 de febrero, Pekín ha mantenido una postura neutral sobre un posible apoyo directo a Teherán.
Posteriormente, Araqchí se reunió con el ministro japonés, Toshimitsu Motegi, quien subrayó que la preservación del alto el fuego constituye una prioridad absoluta para Tokio. La nación nipona abogó también por avanzar hacia la desescalada y garantizar la seguridad en el estratégico estrecho de Ormuz, un punto vital para el comercio energético global. Cabe destacar que, a pesar de ser un aliado de Estados Unidos, Japón ha manifestado reservas tras el conflicto, evidenciando tensiones con Washington, particularmente bajo el liderazgo de la primera ministra Sanae Takaichi. En este contexto, Irán instó a la comunidad internacional a actuar con responsabilidad para evitar una mayor desestabilización en la región.
En un desarrollo relevante, el jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir, visitó Teherán para impulsar conversaciones de alto nivel. Este acercamiento fortalece la posición de Pakistán como el principal mediador entre Irán y Estados Unidos, luego de un primer encuentro que no produjo acuerdos. Aunque la segunda ronda de negociaciones no se llevará a cabo esta semana, fuentes cercanas indican que podría concretarse a principios de la próxima. Se perfila a Islamabad como la sede principal para estas conversaciones, con Ginebra como una alternativa técnica. El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, lidera este esfuerzo diplomático con el objetivo de asegurar un acuerdo antes del 22 de abril, fecha en que expira la tregua en el estrecho de Ormuz.
La comunidad internacional observa con cautela este complejo escenario geopolítico, donde cada movimiento podría determinar el camino definitivo hacia la paz o, por el contrario, hacia una nueva escalada del conflicto.






