Líbano.-
El Ejército israelí ha intensificado sus operaciones militares en el sur del Líbano, con un enfoque particular en la localidad de Bint Jbeil. Esta escalada ocurre en un contexto de crecientes expectativas sobre un posible diálogo directo entre ambos países, tras más de tres décadas sin contacto oficial.
Según información de fuentes militares, las acciones incluyen la participación de unidades de élite como Egoz y Yahalom, las cuales habrían logrado la destrucción de decenas de infraestructuras vinculadas a Hizbulá en cuestión de minutos. La ofensiva se concentra en una de las áreas más disputadas en el marco del conflicto regional reciente.
Los enfrentamientos de mayor intensidad se reportan en Bint Jbeil, una ciudad estratégica en la gobernación de Nabatiye, con una población cercana a los 30.000 habitantes. Informes locales señalan la continuidad de bombardeos y la demolición de viviendas. Otras localidades como Tebnine y el campamento palestino de Borj El Chmali también han sido objeto de ataques.
Por su parte, Hizbulá ha respondido con múltiples ofensivas dirigidas a posiciones militares israelíes, incluyendo bases logísticas y sistemas de radar en el norte de Israel, lo que subraya una escalada sostenida del conflicto.
Paralelamente a la intensificación de la violencia, han surgido señales de apertura diplomática. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la posibilidad de conversaciones directas entre líderes de Israel y Líbano, un hecho que no se produce desde hace más de tres décadas.
Este anuncio se realizó tras una reunión en Washington entre los embajadores de ambos países, facilitada por el secretario de Estado, Marco Rubio. No obstante, no se han divulgado detalles concretos sobre los posibles interlocutores ni la agenda del encuentro propuesto.
A pesar de este acercamiento diplomático, las posiciones de las partes permanecen distantes. El Gobierno libanés exige un alto el fuego inmediato como condición para avanzar hacia negociaciones más amplias, mientras que Israel condiciona cualquier acuerdo al desarme total de Hizbulá y al establecimiento de una zona de seguridad en el sur libanés.
El conflicto, que ya excede las seis semanas, ha provocado más de 2.000 muertes y cerca de un millón de desplazados, exacerbando la crisis humanitaria en la región. Israel justifica sus operaciones como una respuesta al lanzamiento de cohetes desde territorio libanés.
En este complejo escenario, Tel Aviv ha rechazado la inclusión del Líbano en la reciente tregua mediada por Estados Unidos con Irán, lo que mantiene elevada la tensión en Oriente Medio y disminuye las probabilidades de una solución inmediata al conflicto.






