ANKARA, Turquía.– La nación turca se encuentra en estado de conmoción tras una serie de incidentes armados en centros educativos del sureste del país, que han dejado un saldo de al menos nueve muertos y decenas de heridos en menos de 48 horas. En respuesta a esta escalada de violencia, las autoridades han intensificado la vigilancia digital y ordenado el bloqueo de cientos de cuentas en redes sociales presuntamente vinculadas a la incitación a la violencia.
La Dirección General de Seguridad informó que se bloquearon unas 940 cuentas y se clausuraron 93 grupos en la plataforma Telegram. Adicionalmente, se emitieron órdenes de detención contra 83 personas sospechosas de difundir contenidos que promueven actos violentos. Las investigaciones preliminares han revelado la existencia de comunidades en línea que no solo glorificaban ataques, sino que también compartían posibles objetivos y fechas, lo que ha elevado la preocupación sobre el papel de internet en la propagación de la violencia escolar.
El gobernador de Estambul, Davut Gül, advirtió que las autoridades están monitoreando de cerca las publicaciones que buscan generar pánico al mencionar escuelas específicas, y aseguró que los responsables serán identificados y procesados judicialmente.
El incidente más grave ocurrió en la provincia de Kahramanmaraş, donde un estudiante de 14 años irrumpió armado en su escuela, cobrándose la vida de nueve personas —ocho alumnos y un profesor— antes de suicidarse. El menor portaba cinco armas de fuego y varios cargadores en su mochila, los cuales se ha confirmado que pertenecían a su padre, un exagente policial. Ambos padres se encuentran detenidos mientras avanzan las investigaciones para esclarecer los motivos del ataque. Las autoridades hallaron en el ordenador del atacante un documento que evidenciaba la planificación del tiroteo, fechado para el 11 de abril. Además de los fallecidos, unas 20 personas resultaron heridas, con varios casos en estado crítico.
Un día antes, en la provincia de Şanliurfa, un estudiante de 19 años perpetró otro tiroteo en un centro educativo, dejando 16 heridos antes de quitarse la vida. A estos hechos se suma la detención de un menor de 12 años en Mersin, quien fue sorprendido intentando ingresar armado a su escuela, lo que refuerza el clima de alarma en el país.
Los ataques, calificados por medios locales como episodios “al estilo estadounidense”, han llevado al Gobierno turco a convocar una reunión de emergencia en Ankara, encabezada por los ministros del Interior y Educación. El objetivo principal es reforzar de manera urgente las medidas de seguridad en los centros educativos y prevenir nuevos actos de violencia que sigan estremeciendo a la sociedad turca.






