Nueva York.- El New York Lawn Bowling Club, una histórica institución ubicada en el corazón de Central Park, celebra este año su centenario. A pesar de su ubicación privilegiada, este espacio dedicado al tradicional juego de bolos sobre césped permanece en gran medida desconocido para el público general, aprovechando su aniversario para buscar activamente nuevos miembros.
Situado discretamente al norte de Sheep Meadow, el club no cuenta con señalizaciones ostentosas ni una infraestructura llamativa, lo que contribuye a su perfil bajo y a que muchos transeúntes no adviertan su existencia. Desde el exterior, se asemeja a una extensión de césped bien cuidado, pero en su interior alberga una vibrante comunidad que preserva una tradición centenaria.
El juego de bolos sobre césped, de origen británico, se practica al aire libre y consiste en acercar bolas a un objetivo con precisión. A diferencia de deportes más dinámicos, su atractivo reside en la concentración, la estrategia y el aspecto social. Es una actividad pausada que contrasta con el ritmo acelerado de Nueva York.
Según su sitio oficial, “El juego de bolos sobre césped es para todos. El New York Lawn Bowling Club se compromete a compartir la diversión de los bolos con neoyorquinos de todas las edades y capacidades. Un juego de habilidad y destreza, no de fuerza, los bolos sobre césped son especialmente populares entre las personas mayores y aquellas con discapacidades físicas que tienen pocas alternativas para realizar ejercicio competitivo y en grupo al aire libre.”
Fundado en la década de 1920, el club ha resistido cambios urbanos, crisis económicas y transformaciones culturales. Este centenario no es solo una celebración, sino también una oportunidad estratégica para expandir su comunidad y asegurar la continuidad de la actividad.
La institución está activamente en la búsqueda de nuevos miembros, sin requerir experiencia previa ni cumplir con requisitos complejos. Parte de su objetivo es atraer a personas que nunca han practicado este deporte, ofreciendo una alternativa recreativa y social al aire libre, alejada de las propuestas más masivas de la ciudad.
Los interesados pueden agendar una clase de bolos gratuita a través del sitio web del club. Su naturaleza discreta y su enfoque en la comunidad, más que en el turismo, lo convierten en uno de esos espacios únicos que Central Park aún conserva, ofreciendo una experiencia diferente y una pausa en el bullicio de la metrópolis.






