Duala, Camerún.- El Papa León XIV lanzó este viernes un enérgico llamado contra el acaparamiento y el desperdicio de alimentos, enfatizando que “hay pan para todos si se da a todos”. El mensaje fue pronunciado durante una misa multitudinaria en Duala, la capital económica de Camerún, ante la presencia de aproximadamente 120.000 fieles.
El pontífice fue recibido con gran entusiasmo por cientos de miles de personas que lo aclamaron a su llegada en papamóvil. Esta visita adquiere especial relevancia en una nación africana donde cerca del 28 % de la población profesa la fe católica.
En lo que representa la mayor concentración de su gira por África, el líder religioso centró su homilía en el profundo drama del hambre. Utilizando la parábola de la multiplicación de los panes y los peces, el papa la presentó como un potente símbolo de solidaridad y justicia social. “El milagro ocurre en el compartir”, afirmó, subrayando que la abundancia es posible cuando los recursos se distribuyen de manera equitativa. En este sentido, criticó duramente a quienes “acaparan” y “desperdician” alimentos mientras millones carecen de lo básico para sobrevivir.
El discurso del Sumo Pontífice cobra particular importancia en Camerún, un país dotado de ricos recursos naturales como petróleo y minerales, pero donde vastos sectores de su población viven en condiciones de pobreza extrema. Según datos del Banco Mundial, alrededor del 26,7 % de los cameruneses vive por debajo de la línea de pobreza, lo que equivale a más de 8 millones de personas afectadas, especialmente en zonas rurales y del norte del país. A esta delicada situación se suma la inseguridad alimentaria, que impacta a más de 3 millones de personas, de acuerdo con organismos internacionales, reflejando una crisis persistente a pesar del potencial económico del territorio.
Durante su intervención, el pontífice también destacó la dimensión espiritual del alimento, afirmando que no solo es necesario nutrir el cuerpo, sino también el alma. “Cada gesto de solidaridad y perdón es un bocado de pan para la humanidad”, señaló, vinculando la fe a acciones concretas.
El papa insistió en que la fe debe traducirse en acciones tangibles que promuevan la paz, la justicia y la dignidad humana, especialmente en contextos marcados por la desigualdad y la escasez.
En la parte final de su homilía, León XIV dirigió un mensaje especial a los jóvenes, quienes representan la mayoría de la población en Camerún, con una edad media de 18 años. Los exhortó a rechazar la violencia, la corrupción y las falsas promesas de éxito fácil, alentándolos a convertirse en agentes de cambio positivo. “Sean manos que llevan el pan de la vida”, manifestó, invitándolos a construir un futuro basado en la solidaridad y los valores humanitarios.
El mensaje del pontífice resuena como un llamado urgente a la acción global frente al hambre y la desigualdad, recordando que la solución, según sus palabras, comienza con un gesto simple pero poderoso: compartir.






