Naciones Unidas.- La Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó este viernes que Sudán del Sur se encuentra en una «encrucijada peligrosa» debido al resurgimiento de la violencia armada, el riesgo inminente de hambruna generalizada y la grave crisis humanitaria, con casi 300.000 desplazados y drásticos recortes en su misión.
Durante su comparecencia ante el Consejo de Seguridad, Tom Fletcher, jefe humanitario de las Naciones Unidas, subrayó que la situación en el país más joven del mundo es una «encrucijada peligrosa» y urgió a la comunidad internacional a evitar que el país «caiga en una hambruna generalizada y en el colapso». Fletcher denunció que el plan humanitario de 1.460 millones de dólares de la misión de la ONU en Sudán del Sur (UNMISS) ha recibido apenas un 22 % de la financiación necesaria.
La escasez de recursos ya tiene consecuencias devastadoras. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 1,35 millones de personas del estado de Jonglei han perdido el acceso a la atención médica tras la destrucción o el cierre forzoso de 26 hospitales y centros médicos.
Anita Kiki Gbeho, representante de la Secretaría General y de la UNMISS, destacó un «alarmante incremento de violencia», reportando un aumento del 40 % en el número de muertos y heridos en 2025 respecto a 2024. Afirmó que «la situación de seguridad sigue siendo profundamente preocupante», con combates intensificados entre las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Sudán del Sur y el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán en Oposición, particularmente en la región de Jonglei (este del país), acompañados de una retórica incendiaria.
Los datos del informe presentado por Gbeho revelan que casi 10 millones de sursudaneses necesitan asistencia. Desde finales de diciembre, más de 276.000 personas han sido desplazadas, de las cuales unas 110.000 han buscado refugio en Etiopía.
En el ámbito diplomático, la representación de Estados Unidos condenó la «falta de voluntad política» en Sudán del Sur y la conducta de un gobierno que «quiere consolidar su poder a cualquier precio». Por su parte, China señaló que mantener la estabilidad nacional es «la gran prioridad». Sudán del Sur agradeció la ayuda de la UNMISS, aunque afirmó que algunas partes del informe de la ONU sobre el conflicto armado «no reflejan la verdadera realidad sobre el terreno».
Los enfrentamientos más recientes se han recrudecido en torno a Akobo, en el estado de Jonglei, donde el control territorial ha cambiado entre el Ejército y el grupo rebelde SPLA-IO, liderado por el exvicepresidente Riek Machar. Estas facciones han sido los principales actores del conflicto armado interno desde 2013 por el control político y territorial, un conflicto que dejó un saldo de 400.000 muertos y cuyo acuerdo de paz de 2018 nunca llegó a aplicarse completamente, provocando el resurgimiento de la violencia ante la imposibilidad de llevar a cabo la transición política.
Paralelamente, una comisión de las Naciones Unidas sobre derechos humanos en Sudán del Sur anunció el descubrimiento de fosas comunes en el estado de Jonglei durante la ejecución de obras viales, cuyas circunstancias aún están por determinarse. Sudán del Sur, que se independizó de Sudán en 2011, enfrenta ahora una nueva espiral de inestabilidad.






