LIMA.-
El embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, advirtió el viernes que su país podría tomar represalias si el Gobierno peruano no actúa con transparencia en las negociaciones relacionadas con la compra de aviones de combate. Esta declaración, difundida el sábado por la prensa local, surge en medio de la incertidumbre generada por la posible postergación de la decisión.
Navarro enfatizó que Estados Unidos utilizará “todas las herramientas disponibles” si percibe acciones que afecten sus intereses estratégicos en la región. El pronunciamiento fue difundido a través de la red social X y refleja una postura firme de la administración encabezada por Donald Trump.
El mensaje del diplomático se produce luego de que el presidente interino de Perú, José María Balcázar, anunciara su intención de dejar la decisión final sobre la adquisición de aeronaves al próximo gobierno electo.
Balcázar aclaró que, aunque existe un cronograma y una propuesta de adquisición a Estados Unidos, no se ha firmado ningún contrato ni se han desembolsado fondos. El proyecto contempla una inversión aproximada de 3.500 millones de dólares para adquirir 24 aviones de combate.
El mandatario defendió su postura señalando que decisiones de gran impacto económico deben ser asumidas por una administración con mayor estabilidad política. También sugirió que el tema debería ser debatido por las fuerzas políticas que participarán en la segunda vuelta electoral.
La eventual compra busca modernizar la capacidad militar del país, reemplazando los antiguos Mirage 2000 de origen francés, en servicio desde los años 80, y los MIG-29 adquiridos en la década de los 90.
Este proceso de renovación es considerado clave para la defensa nacional, pero también ha generado tensiones diplomáticas, especialmente por el interés estratégico de Estados Unidos en la operación. La advertencia de Washington añade presión al gobierno peruano en un momento políticamente sensible. Analistas consideran que la decisión final no solo tendrá implicaciones militares, sino también geopolíticas, en un contexto donde la influencia en América Latina sigue siendo un tema prioritario para Estados Unidos.
El desarrollo de esta negociación será determinante para las relaciones bilaterales y podría marcar un precedente en la forma en que se gestionan acuerdos de defensa en la región.






