NUEVA YORK.-
Una pasajera falleció a bordo de un vuelo de la aerolínea Qantas que partió del aeropuerto JFK de Nueva York con destino a Auckland, Nueva Zelanda. El deceso fue confirmado tras el aterrizaje de la aeronave en la mañana del martes, lo que ha llevado al inicio de una investigación oficial.
El incidente ocurrió en el vuelo Qantas QF4, que despegó el domingo 12 de abril. La muerte de la mujer fue constatada una vez que el avión tomó tierra en Auckland el martes 14 de abril, según reportó la revista People citando fuentes locales. Tras el aterrizaje, los servicios de emergencia acudieron de inmediato a la aeronave.
La Policía de Nueva Zelanda ha confirmado el inicio de una investigación para esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte de la pasajera. Hasta el momento, su identidad, edad y nacionalidad no han sido reveladas. Se espera que el médico forense determine la causa oficial del fallecimiento.
Un portavoz de la Policía de Nueva Zelanda declaró: «La policía ha acudido para atender un caso de muerte repentina ocurrido durante la noche en un vuelo de Qantas procedente de Nueva York con destino a Auckland. Las autoridades policiales están realizando las averiguaciones pertinentes sobre el fallecimiento de la mujer en nombre del forense».
El vuelo Qantas QF4 es una de las rutas comerciales regulares más extensas del mundo, conectando Nueva York con Sídney, Australia, con una escala programada en Auckland. El trayecto inicial puede durar hasta 17 horas, seguido de una breve escala y una segunda etapa de tres a cuatro horas hacia Sídney.
Como consecuencia del incidente, la plataforma Flight Aware indicó que el vuelo QF4 partió de Auckland hacia Sídney con un retraso de casi 90 minutos.
Un portavoz de Qantas informó a la revista People que se realizaron intentos para proporcionar asistencia médica de emergencia a la mujer antes del aterrizaje en Auckland. La aerolínea expresó sus condolencias: «Nuestros pensamientos están con la familia y los seres queridos de la pasajera».
Este suceso se da en un contexto donde Qantas confirmó recientemente sus planes para operar vuelos directos desde Sídney a Londres y Nueva York a partir del próximo año, rutas que se perfilan como los trayectos más largos en la historia de la aviación comercial.
Actualmente, el vuelo comercial directo más prolongado a nivel mundial es la ruta de Xiamen Air desde Nueva York (JFK) hasta Fuzhou (FOC) en China, con una duración estimada de 19 horas y 20 minutos. En un cercano segundo lugar se encuentra Singapore Airlines, con trayectos de aproximadamente 19 horas desde JFK y Newark (NJ) hasta el Aeropuerto Changi de Singapur.
La Administración Federal de Aviación (FAA) ha señalado que investigaciones recientes sugieren que pasajeros y pilotos pueden desarrollar trombosis en vuelos prolongados. Por ello, la FAA recomienda:
- Incrementar la actividad muscular cada 60 a 90 minutos, caminando por la cabina o ejercitando pantorrillas y tobillos, para mejorar el flujo sanguíneo en las piernas.
- Mantener una hidratación adecuada y evitar alcohol y cafeína, lo que ayuda a prevenir la deshidratación y el aumento de la densidad sanguínea.
- Aflojar la vestimenta ajustada para evitar la constricción de las venas.
- Considerar siestas cortas en lugar de periodos largos de sueño para prevenir la inactividad prolongada.






