NUEVA YORK.- Las autoridades de salud de Nueva York están intensificando su llamado a utilizar la línea de prevención del suicidio 988, en respuesta a las persistentes y preocupantes cifras de muertes y tentativas de suicidio en la región. La salud mental de los neoyorquinos sigue siendo un desafío primordial para las instituciones sanitarias de la Gran Manzana y el Estado de Nueva York.
Aunque la tasa de suicidios en los cinco condados es relativamente inferior al promedio nacional, se estima que alrededor de dos neoyorquinos toman esta decisión cada día, lo que se traduce en aproximadamente entre 500 y 600 casos anuales. De estas cifras, un 70 por ciento corresponde a hombres y cerca del 25 por ciento a individuos latinos.
En 2022, casi 2,000 neoyorquinos latinos buscaron atención en salas de emergencia u hospitales debido a autolesiones o intentos de suicidio, una cifra que podría ser aún mayor dado que no todos los casos requieren hospitalización. Esta situación es particularmente alarmante en la comunidad latina, donde el estigma y el tabú en torno a la salud mental y el suicidio persisten.
Ante este panorama, la prevención de estas muertes se ha convertido en una de las principales prioridades para el Estado y la Ciudad de Nueva York. Las autoridades instan a buscar ayuda cuando se atraviesan momentos difíciles de salud mental y extienden este mensaje a amigos y familiares de aquellos que sufren depresión, ansiedad o ideación suicida.
La línea de apoyo 988 está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año, ofreciendo asistencia gratuita y confidencial, intervención en crisis, así como información y conexión a servicios de salud mental. Este servicio es accesible en español, una de las más de 200 opciones idiomáticas disponibles, y no requiere verificar el estatus migratorio.
El Dr. Alister Martin, comisionado de Salud de la Ciudad de Nueva York, enfatizó que la falta de acceso a servicios de apoyo emocional no debe ser un impedimento. “Todo el mundo merece tener acceso a una atención de salud mental de alta calidad y compasiva, independientemente de su origen o del idioma que hable”, afirmó el Dr. Martin, e instó a los neoyorquinos a utilizar el programa a través de llamadas o mensajes de texto.
Por su parte, la Oficina de Salud Mental del Estado (OMH), a través de su vocero Justin Mason, ha subrayado el compromiso con la prevención del suicidio en todo el estado, proporcionando recursos fiables en momentos de crisis. “A través del Centro de Prevención del Suicidio de Nueva York, estamos identificando a las poblaciones vulnerables y apoyando programas innovadores, como ‘Life is Precious’”, señaló Mason.
Desde su implementación, la línea 988 ha respondido a más de 1,213,858 llamadas en Nueva York. Solo el año pasado, se gestionaron 565,020 contactos en el estado, incluyendo 457,973 llamadas, 55,916 mensajes de texto y 51,131 chats. Este incremento en la capacidad de los Centros de Contacto para Crisis del 988 ha sido posible gracias a una inversión de la Gobernación Hochul, que aumentó de $35 millones de dólares en el año fiscal 2023 a $60 millones de dólares anuales.
Las autoridades de salud y apoyo mental insisten en que el suicidio es prevenible. Recomiendan a familiares y amigos estar atentos a las señales de advertencia, ya que no siempre las personas con pensamientos suicidas hablan abiertamente de su situación. “Si tiene pensamientos suicidas, cuénteselo a alguien y busque apoyo de salud mental”, aconsejan los promotores del programa.
A pesar de las campañas, los casos de suicidio y sus intentos siguen siendo elevados. En 2024, se registraron 519 muertes por suicidio entre residentes de la Ciudad de Nueva York, con 122 de ellas identificadas como hispanas o latinas. En 2023, la cifra fue de 548 muertes, de las cuales 142 eran latinas, representando entre el 20% y el 25% del total.
Lucas Montoya, un joven colombiano de 26 años que intentó quitarse la vida en 2023 y padece depresión, compartió su experiencia, destacando la importancia de hablar y la necesidad de más expertos latinos en las líneas de apoyo. “El problema es que uno a veces no quiere admitir que algo te está pasando porque no quieres sentirte débil, pero yo que sobreviví a un intento puedo decir que es más valiente pedir ayuda”, afirmó Montoya, quien también sugirió mejorar la asistencia para hablantes no ingleses. «Cuando uno llama en medio de una crisis, si no hablas inglés y tienes a una tercera persona traduciendo, eso a veces desespera a cualquiera y hace que muchos prefieran no usar esos servicios», comentó. No obstante, valoró la inversión y el fomento del diálogo: «Hablar te puede salvar. Y a las familias les digo también que hablen. No nos dejen solos».






