NUEVA YORK.- La vibrante melodía del himno del F.C. Barcelona resuena cada vez que suena el teléfono de Baldomero Vélez, un puertorriqueño de 78 años cuya pasión por el equipo catalán trasciende fronteras. Residente de Elizabeth, Nueva Jersey, por más de medio siglo, Vélez es considerado por muchos como el fanático número uno del club «culé» en Estados Unidos, atesorando desde pines hasta camisetas autografiadas por el astro Lionel Messi.
Nacido en Maricao, Puerto Rico, Baldomero Vélez ha sido un ferviente seguidor del Barcelona desde su juventud, una afición poco común en una isla tradicionalmente ligada al béisbol y al boxeo. “Soy aficionado del Barcelona desde que era muchacho y desde hace tres años soy socio oficial del equipo. Todavía no me lo creo”, comparte emocionado Vélez, quien rememora cómo de niño buscaba escuchar los partidos en su natal Maricao.
Su devoción lo ha llevado a formar parte de las tradicionales «penyes» (peñas) de aficionados, tanto en Barcelona como en Nueva York y Nueva Jersey. Estos puntos de encuentro son esenciales para compartir la pasión en cada jornada futbolística. Vélez, quien también siente simpatía por el Vélez Sarsfield de Argentina debido a su apellido, describe su experiencia: “Cuando juega el Barsa todo queda ‘frizado’”.
El verano de 2013 marcó un hito en su vida cuando cumplió el sueño de viajar a Cataluña con su esposa Nilsa y sus hijas para conocer el universo blaugrana. “Cuando pude ingresar a la cancha del Camp Nou no me aguanté y lloré, después me lancé al césped y me empecé a dar vueltas de felicidad”, recuerda con nostalgia Baldomero, quien conserva las fotografías de aquel viaje de 10 días por España, buscando revivir el inolvidable aroma de la grama recién cortada.
Gracias a su lejano parentesco con Antoni Lorenz, presidente de una peña en Barcelona, Vélez no solo visitó el emblemático estadio, sino que exploró a fondo los rincones más sagrados del club: la Ciudad Deportiva Joan Gamper, La Masía (escuela de divisiones inferiores) y el museo. Su hogar en Elizabeth, Nueva Jersey, se ha convertido en una extensión de su pasión, exhibiendo con orgullo dos camisetas autografiadas por Messi y un retrato del «crack» argentino, obsequios de Antonio Lorenz y Ramón Massons.
A pesar de haber jugado al fútbol «de embuste» en su juventud, la pasión de Don Baldomero por el deporte ha sido inquebrantable, incluso a pesar de desafíos de salud. Desde 2022 ha sido sometido a tres cateterismos por colesterol alto, no por el «fiebre futbolística», como bromea. Tras una reciente intervención, se encuentra recuperado y listo para seguir disfrutando de sus nietos y tres bisnietos, y por supuesto, del fútbol.
Sobre el presente del F.C. Barcelona, Vélez expresa con autoridad: “Hay que sudar más la camiseta, tiene que haber más comunicación entre ellos, aunque son serios candidatos para ganar la Liga está dura la cosa”. Con la llegada de Hansi Flick como técnico, opina que el equipo «ha mejorado mucho», y aunque le gustaba la era de Xavi, Suárez, Messi, espera que el equipo “salga campeón nuevamente”.
Después de retirarse a los 62 años de su compañía de reparaciones de lavadoras, «Baldo diswasher repair service», y dejarla definitivamente a los 72, Baldomero Vélez ya planea su próxima reunión en la peña de Hoboken, ataviado con la camiseta blaugrana. Sus selecciones nacionales favoritas incluyen España, Argentina y Ecuador, reflejando una curiosa «Naciones Unidas» familiar por sus yernos y nietas.
Aunque inicialmente reticente a la intensidad emocional que le provoca la Copa del Mundo, Vélez confesó su esperanza de asistir si se presentara la oportunidad. Respecto a la selección de Estados Unidos, el «dueño de casa», comenta: “¡Ay bendito! USA tiene que luchar muy duro. Tengo la esperanza que gane un par de juegos, me daría mucha tristeza que perdiera todos, hay que alegrarse un poco”. Don Baldomero verá el Mundial en su querida peña de Hoboken o desde la comodidad de su hogar.






