New York.-
Un enfoque estricto en dietas populares no garantiza el control efectivo de los niveles de azúcar en sangre, según advierte el Dr. Carlos Jaramillo, reconocido especialista en medicina funcional. El experto enfatiza que regímenes restrictivos o la simple eliminación de azúcares y la reducción de carbohidratos no son, por sí solos, la solución para la diabetes, desmitificando la idea de que exista una «dieta de nombre mágico» capaz de curar la enfermedad.
El Dr. Jaramillo subraya la importancia de adherirse a principios fisiológicos que respeten el funcionamiento individual del cuerpo, en lugar de seguir planes rígidos que no consideran la variabilidad entre personas. Alertó sobre los riesgos de las dietas extremas, las cuales pueden generar un ciclo de «restricción-exceso» que compromete la sostenibilidad a largo plazo de cualquier mejora metabólica.
En una reciente charla compartida en su canal de YouTube, el Dr. Jaramillo desglosó los pros y contras de diversas tendencias dietéticas actuales:
- Dieta Keto: Aporta una rápida reducción de la glucosa y mejora la sensibilidad a la insulina. No obstante, su riesgo principal reside en un posible déficit de fibra y una adherencia deficiente debido a su naturaleza altamente restrictiva.
- Dieta Low Carb: Uno de sus peligros es el potencial aumento en el consumo de alimentos «low carb» ultraprocesados, los cuales pueden exacerbar el ciclo de inflamación en el organismo.
- Dieta Mediterránea: Es valorada por sus propiedades antiinflamatorias y su alta adherencia. Sin embargo, su efectividad real puede disminuir si no se presta atención al balance adecuado de los alimentos. El especialista destacó que una Dieta Mediterránea bien ejecutada puede mejorar la sensibilidad a la insulina y proteger la salud cardiovascular. Es una dieta de «muy alta adherencia porque es una dieta llena de sabores, deliciosa, es diversa, es fácil de trasladar a cualquier parte, es una delicia. ¿Dónde está la clave? La calidad de los carbohidratos”, agregó.
- Dieta Vegana: Su principal beneficio se centra en la mejora de la microbiota. El riesgo frecuente, según el experto, es caer en un exceso de almidones y sufrir deficiencias nutricionales significativas, como la falta de hierro, vitamina B12 o proteína.
- Ayuno Intermitente: Aunque no es una dieta, se considera una herramienta poderosa para manejar la frecuencia de las comidas. El Dr. Jaramillo advierte que no es apto para todas las personas y siempre debe contar con supervisión médica, especialmente en pacientes bajo tratamiento. «Una persona que está en tratamiento, una persona que está con insulina, una persona que está en este momento bajo tratamiento, si va a hacer ayuno, no lo puede hacer por su propia cuenta y lo tiene que hacer únicamente formulado por un médico que sepa perfectamente qué es lo que está haciendo”, explicó.
- Dieta Carnívora: Es potente para estados de salud específicos. El riesgo principal reside en que es restrictiva, difícil de mantener y, si se ejecuta de manera incorrecta, puede elevar los lípidos en sangre. “Es una dieta donde la gente, cuando lo hace mal, termina con los triglicéridos, con el colesterol, especialmente en las nubes”, detalló, explicando que esto se debe a que el cuerpo no logra utilizar la grasa como fuente de energía, lo que propicia su acumulación.
Más allá de estas denominaciones, el Dr. Jaramillo delineó los principios fisiológicos fundamentales para el control efectivo de la diabetes y la mejora de la salud metabólica:
- Prioridad a la proteína: Consumir suficiente proteína (1.5 a 2g por kg/día) en todas las comidas es vital para construir masa muscular, generar saciedad y proporcionar aminoácidos esenciales.
- Fibra y carbohidratos de calidad: Eliminar azúcares, jarabes (especialmente el de agave, desaconsejado) y ultraprocesados. Priorizar vegetales fibrosos (brócoli, coles, espinacas) sobre los almidones.
- Grasas saludables: Un 30% del aporte calórico total debe provenir de fuentes reales como aceite de oliva, aguacate y nueces.
- Orden estratégico de las comidas: Aunque metabólicamente el impacto sea similar, se recomienda empezar por la proteína, seguir con una abundante porción de vegetales y finalmente el resto de los alimentos. Esto asegura la ingesta de nutrientes críticos antes de los carbohidratos.
- Movimiento postprandial: Realizar actividad física ligera (caminar, subir escaleras, hacer sentadillas) inmediatamente después de comer mejora la captación de glucosa de forma casi instantánea.
- Crononutrición: Más que saltarse comidas, se busca reducir la ventana de alimentación. Se aconseja hacer la primera comida lo más tarde posible y la última lo más temprano posible, aprovechando la luz del día.
Para el Dr. Jaramillo, el éxito de una alimentación adecuada para personas con diabetes se basa en tres pilares fundamentales:
- Sostenible: Que pueda llevarse a cabo en cualquier lugar y contexto.
- No obsesiva: Sin picoteos constantes que eleven la insulina.
- Basada en comida real: Excluyendo todo producto industrializado y “light”.






